La represión en Congreso del lunes dejó un saldo de más de 40 manifestantes heridos, entre ellos estuvo Alejando Rosado, un joven cartonero de 19 años que fue pisado por las motos de la Policía Federal y atacado a quemarropa. La brutalidad de los efectivos de seguridad quedó registrada en las fotos del fotógrafo Nicolás Rotter, que como muchos otros trabajadores de prensa fue atacado por la Policía por hacer su trabajo.

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En una entrevista con El Destape, Rotter relató lo que vivió cuando al finalizar su cobertura de la masiva movilización contra la reforma jubilatoria fue advertido por los gritos que provenían de la Avenida Hipólito Yrigoyen. Rotter, además, se presentó en la Fiscalía para dar testimonio de lo que vio y para que la violencia institucional que sufrió el joven no quede en la nada.

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También, reveló que el material fotográfico que registró de las heridas que sufrió Alejandro y el accionar de la policía no fue recibido por los medios tradicionales. “Tuve muchos problemas para colocar las fotografía en los medios, lo divulgué por mi cuenta pero sentí que intentaban los demás medios tapar la situación”, advirtió

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- ¿Cómo fue el momento en el que viste al chico tirado en la calle?

Alrededor de las 17 había terminado con la cobertura y me estaba yendo de la manifestación porque tenía un registro importante. Vi a la Policía que estaba apostada en Avenida de Mayo y 9 de Julio con sus motos hacia 30 minutos y decidido arrancar hacia Avenida Belgrano y paso por Yrigoyen y veo que las motos que estaban apostadas en 9 de Julio salen a toda velocidad hacia Yrigoyen sentido Tacuarí y escucho gritos y tiros. Visualizo a un tumulto de policías, no llego a ver quién dispara pero cuando se retiran veo a un chico que sale a socorrer a otro que estaba tirado en el cordón. Empieza a gritar, corro hasta ahí y en el proceso saco fotos cuando veo que la situación es grave.

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Entre varios lo comenzamos a asistir y veo que tiene una herida muy grande de muchos perdigones y focalizo en la herida porque me shockeó ver lo que estaba pasando. A los segundo, vuelve por Bartolomé Mitre la policía y se nos abalanzan de nuevo con las motos mientras asistíamos al chico herido que suplicaba por una ambulancia y pidiendo que no lo ataquen de nuevo. Le muestro la cámara de que soy personal de prensa y sin ningún problema nos tiraron las motos encima y nos comenzaron a dar garrotazos hasta que se van y pudimos socorrer al chico.

"El chico herido que suplicaba por una ambulancia y pidiendo que no lo ataquen de nuevo".

- ¿Todo ocurrió cuando las columnas se habían retirado? ¿Veías venir una situación así?

Las columnas se habían desconcentrado porque pasó al final de todo. Solo quedaba un grupo reducido de Avenida de Mayo sentido Casa Rosada y la policía estaba en Avenida de Mayo y 9 de julio, entonces, se entendía que no iba a pasar más nada. Fue algo inesperado e impensado. No imaginé que los efectivos iban a salir tan violentamente aunque ya estaban en ese proceso de cacería con las motos dando vuelta por las callecitas. El clima estaba relativamente tranquilo, no había disturbio para suponer que iba a pasar lo que luego pasó.

"Le muestro la cámara de que soy personal de prensa y sin ningún problema nos tiraron las motos encima".

- ¿Cómo fue trabajar el lunes en la movilización? ¿Qué pudiste ver o percibir desde tu lugar?

Lo que noté fue un operativo que había cambiado a lo que fue el jueves. En ambos lados de la plaza había hileras de policías. Cuando llego y observo la primera hilera en las vallas, percibo que es una situación de conflicto latente, se veía que podía pasar y de un minuto a otro explotó en todos los frentes. Había una cosa provocativa y se percibía una tensión era tensa producto de esta hilera de policías que estaban del otro lado del vallado. Pero el resto estaba en un ambiente tranquilo, heterogéneo y nadie puede decir que había una situación de provocación como para pelearse con la policía.

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- Hubo muchos fotógrafos y periodistas heridos, ¿Sufriste la represión policial?

Me sentí completamente agredido porque cuando estábamos asistiendo al chico, me identifiqué como trabajador de prensa y así y todo la policía nos atacó. Tuve balazos de goma producto de estar cubriendo la movilización y percibí cierta incomodidad de parte de la Policía a nuestro trabajo que es cubrir y registrar los hechos. Hubo muchos colegas con balas de goma, era una situación compleja.

- ¿Notas de que ahora se complejizó trabajar o cubrir movilizaciones respecto a otros años?

Hay dos cosas para destacar, primero siento que estas últimas marchas la Policía está agresiva con el fotógrafo y al periodista porque lo ve como un enemigo, como una persona que está delatando al accionar de ellos. Y segundo noto que van preparados para que la prensa no se acerque y no tenga proximidad con los hechos así uno no pueda desarrollar su trabajo con normalidad.