El contrapunto es la recría tradicional con pasto, una materia prima cara, de difícil traslado y que presenta dificultades a la hora del suministro. En este caso, la primavera suele ser el período de mayor productividad, por la mayor disponibilidad de pasto.

En cambio, en los feedlots se trabaja con una mezcla de maíz y núcleo nutritivo. El procedimiento de recría con este tipo de alimentos permite reducir la incidencia en el costo de las horas máquina, rotura de implementos, personal y flete.

Con ello se ganó en rentabilidad, ya que los costos fijos se diluyen en una gran cantidad de kilos por animal. Las vacas en corrales reciben alimentación intensiva en comederos, permitiendo un engorde controlado, veloz y mejorando la eficiencia para el productor. En cuanto a la calidad de la carne, es un gran tema que está en discusión. No obstante, la Unión Europea, uno de los principales mercados para el país, acordó el año pasado la compra de carne argentina elaborada bajo este método.

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Los costos de ésta producción tienen tres variables: la compra de ganado para engordarlo, la alimentación del animal y el procesamiento industrial. Lo cierto es que la alimentación representa el 20% del gasto, mientras que el resto es inversión industrial, que "acompañó el proceso inflacionario, y está alto", y también "la compra de ganado flaco tuvo un precio sostenido", advirtió el secretario de la Cámara Argentina de Feedlot, Juan Carlos Eiras, a El Destape.

"La situación actual es de equilibrio en el sector, y con valores razonables por la baja de los precios de los granos", dijo Eiras. Un panorama que ocasionalmente mantiene tranquilos a los ganaderos, y en consecuencia a los consumidores que pueden ver por el momento precios estables en el mostrador.

La actividad tiene cerca 20 años de evolución, mientras que ya se logró que en Argentina algo más del 50% de la faena total provenga del engorde a corral. "En las grandes ciudades pasa a ser un 70%", aclaró el directivo.

En este sentido, "el mercado tiene una temporada muy buena climáticamente, y hubo mucha oferta, sumado a que la exportación fue muy baja. Tampoco la ganadería (tradicional) pasa por un mal momento. El criador vende el producto al mismo precio que el año pasado, y vendía a buenos valores", explicó Eiras.

El Índice de Ocupación de los corrales aún se mantiene estable, aunque se esperan los movimientos de principio de mayo y junio, dado que en los meses de abril y mayo se reportan los mayores ingresos. De todas formas, en el sector esperan una mejora. "Tenemos como gran desafío meterles más kilos, estamos subaprovechando capacidades por mandar a faenar animales muy flacos. El crecimiento tiene que venir, y para eso tiene más posibilidades el feedlot. En la participación total de la faena, tendríamos que tener 10 puntos más, un 60-40 sería un punto para equilibrar", estimó el dirigente agropecuario.

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Fuente: Cámara Argentina de Feedlot

En este sentido, los ganaderos esperan una actualización en el ingreso, dado que el precio del novillo marcó un retroceso de 8% en el último año según la Cámara de Feedlot. "De esto se sale con el consumo interno y lo que se sume por las paritarias, además de que la exportación mejore. Hay un componente interno que son las restricciones a las exportaciones, pero los precios internacionales están destrozados. Sería fácil echarle culpa a (Augusto) Costa y a (Axel) Kicillof, pero la devaluación del rublo y del euro fue fuerte. Hoy el freno mayor se da por las devaluaciones en esos países".

Según el directivo, "lo virtuoso de la exportación al 20% de la producción es que genera excedentes a mucho mejor valor. Cuando Argentina exporta bien, el asado nunca cuesta más que tres veces el pollo, pero si no se puede exportar, entonces se pondera siempre un poco más para arriba (en el mercado interno)".

Lo cierto es que el precio de la carne al consumidor creció, aún bajando el valor de la materia prima, reconoció Eiras, "pero eso responde a costos de procesamiento y de comercialización", explicó. No obstante, los productores esperan una recomposición: "Un aumento razonable en la hacienda en pie no debía tener impacto en el consumidor, porque lo que falta para recomponer la rentabilidad del productor- no debería cambiar la decisión de compra- deberían ser 5 pesos más en el mostrador, pero dos o tres pesos en el kilo (vivo) mejora mucho la renta del negocio", dijo.

Pero la tendencia no implica la desaparición de las vacas en el campo, siempre habrá carne para todos los gustos y calidades. "Se va a llegar a un punto de equilibrio, porque además Argentina tiene limitantes agrícolas, donde (hay terrenos en los que) no se puede hacer otra cosa (más que ganadería tradicional)", advirtió Eiras.