Aquel gol de Mario Götze en el alargue de la final del Mundial de Brasil 2014 todavía causa dolor entre los argentinos. Mientras hoy la Selección pena por entrar a Rusia 2018, el alemán no paró de tener problemas debido a una rara enfermedad.

En la temporada anterior al Mundial, Götze había pasado del Borussia Dortmund al Bayern Münich en una cuestionada transferencia, pero no mostró un gran nivel bajo las órdenes de Pep Guardiola. Ese gol en el Maracaná le renovó la confianza, pero otra vez en el conjunto alemán comenzaron los problemas.

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Relegado al banco de suplentes y sin lograr actuaciones descollantes, el atacante sufrió además muchas lesiones musculares durante su estancia en Münich, que terminó la temporada pasada. Para la 2016/2017, el verdugo de Argentina retornó al Dortmund, de donde no se había ido en buenos términos.

Sin embargo, otras vez el fantasma de las lesiones musculares lo aquejo con insistencia. La profesionalidad del alemán nunca fue discutida, pero su estado físico siguió empeorando con un aumento de peso inentendible.

Estas situaciones llevaron a los médicos del equipo a hacer una exhaustivo análisis del jugador, de apenas 25 años, que recibió la peor noticia: padece una rara enfermedad que afecta el metabolismo. La miopatía consiste en la degeneración del tejido muscular, con síntomas como el dolor constante y la debilitación, algo que en un deportista de alto rendimiento puede ser determinante.

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A partir del diagnostico, Götze se apartó de la práctica profesional para iniciar un tratamiento de recuperación del padecimiento que sólo afecta al 2% de la población y aún es más rara en Europa. Tras estabilizarse volvió esta temporada a vestir los colores del Dortmund, pero pocos días atrás tuvo otro problema.

Entresemana, el futbolista jugó más de veinte minutos en la derrota por 3 a 1 de su equipo frente al Tottenham, por Champions League y terminó el cotejo con la boca sangrada. Al parecer recibió un golpe involuntario del belga Jan Verthongen y se le rompió un diente. "Tiene problemas con sus dientes y ha de ir al médico. No pinta bien. No todos los dientes están en su lugar correspondiente. Me duele hasta hablar de ello", contó el técnico Peter Bosz.