Un informe muestra que la caída en la producción de la leche fue la peor desde la década de 1970. El desplome del 14,2 por ciento, es superior al registrado en 2002 que fue de 10%.

La producción de leche en polvo cayó un 37,5%, mientras que la manteca lo hizo un 24,2%. Ambos productos faltaron en las góndolas de los supermercados.

La baja producción responde a tres cuestiones: los fenómenos climáticos -inundaciones e incendios-, la baja demanda en el mercado local y la poca rentabilidad.

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El consumo interno de este año es el menor desde la salida de la crisis del 2001. En promedio durante el 2015 se consumían 28,97 litros al año, mientras que en la actualidad se consumen 23,12, de acuerdo a un informe del Observatorio de Políticas Públicas de la Universidad de Avellaneda.

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La rentabilidad responde a que a los tamberos le pagaron en promedio 3,2 pesos por litro durante el 2016. La suma no les alcanza ni para pagar el incremento en los costos como la luz y el gas.

A la poca venta a nivel local hay que sumar las bajas exportaciones. En 2015, las ventas en el exterior fueron de 1.431 millones de dólares, mientras que en 2016 fue de 894 millones.

Por otra parte, las importaciones aumentaron a valor muy significativos. La llegada de queso rayado se incrementó un 93,1%.

La poca producción, las bajas de las ventas y los fenómenos climáticos llevaron a que empresas históricas como SanCor y La Serenísima deban cerrar sus plantas, pese a la millonaria inversión que requirieron para su apertura.

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