La AFIP comenzó una suerte de cacería interna para descubrir quién filtró los nombres de los familiares de funcionarios que adhirieron al blanqueo de capitales, entre los que se encuentra el hermano de Mauricio Macri, Gianfranco, con más de 600 millones de pesos.

La actitud del organismo recaudador no hace más que confirmar la primicia del periodista Horacio Verbitsky, quien reveló que Gianfranco Macri, un primo de Marcos Peña, Nicolás Caputo y Marcelo Mindlin, comprador de IECSA y dueño de Pampa Energía, ingresaron al blanqueo impulsado por el Gobierno en junio del año pasado.

Según informó Ámbito Financiero, la AFIP abrió una intervención directa de Asuntos Internos para hallar quiénes son los responsables de haber filtrado los datos de quienes ingresaron al blanqueo. Además, buscarán volver a blindar la información para evitar nuevas revelaciones que comprometa al resto de los beneficiados por la medida del oficialismo.

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En paralelo, la AFIP presentó una denuncia penal para investigar y castigar a los funcionarios que pudieron haber dado la información. La ley de blanqueo castiga con penas de prisión a quienes difundan datos de los blanqueadores (ex evasores). A pedido de organismos como el CELS, en el debate en el Congreso se incluyó una excepción en la ley para que el periodismo no quede afectado por esta penalidad.

El "policía" puesto por Abad para investigar a sus compañeros del organismo es Néstor Sosa, director de Auditoría e Informática y hombre de confianza del titular de la AFIP. Según revelaron al matutino económico, tienen en sospecha a tres personas que, utilizando una metáfora de Star Wars, "se pasaron al lado oscuro" y habrían filtrado los datos "habrá que ver a cambio de qué y por recomendación de quién", confió una fuente.