Cuando en diciembre de 1996, el padre Pepe Di Paola es convocado por la Arquidiócesis de Buenos Aires para que sea el párroco de Nuestra Señora de Caacupé, en la Villa 21/24, también conocida como Zavaleta, recibió referencias de las más extremas sobre este barrio ubicado al sur de la Capital Federal. Desde que se trataba de "la villa más violenta" a que allí "la gente es extraordinaria"

La realidad que encontró este cura villero fue de familias que no salían de sus casas porque la violencia que se vivía en el barrio era tan grande que a veces no podían ir a trabajar. Fue así que con los misioneros del lugar comenzaron a pensar cómo lograr la unidad de la Zavaleta. El objetivo era "originar un cambio que saliera de lo más profundo de la fe y la creencia", relata Di Paola en el prólogo del libro "La 21/24 Una crónica de la religiosidad popular frente al desamparo", escrito por Inés Arteta y publicado por Ediciones Continente.

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Arteta toma un lapso de tiempo que va desde los años 60 hasta 1997 y recorre la historia de los inmigrantes llegaron a este asentamiento ubicado en el barrio porteño de Barracas y cómo replicaron las tradiciones de sus pagos y levantaron una capilla para una réplica de la Virgen de los Milagros de Caacupé, la patrona morena de los paraguayos, que representan el 80 por ciento de la población de la 21/24.

Dividida en tres partes, la crónica mezcla datos históricos y actuales enmarcados en una historia de país atravesada por dictaduras y gobiernos democráticos. "Cada época del barrio cambia con la historia del país", cuenta Arteta a El Destape y suma: "Entre el 67 y el 68, el problema que tenían los curas villeros era la erradicación que fomentaba la dictadura, que no preguntaba por qué estaban acá y lo único que querían era sacarlos de la Ciudad. El eslogan de ese entonces era 'la ciudad para el que se la merece'".

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Inés Arteta, autora del libro
Inés Arteta, autora del libro "La 21/24".

Además, la escritora refleja cómo la religiosidad popular es el sustento de la cultura de los vecinos de la Zavaleta, a la que se aferran para enfrentar la desesperanza y la marginación. "Cuando llega la Virgen el 24 de agosto de 1997, pese a que Di Paola fue criticado por curas que consideran que la Catedral es de la elite, fue recibida por Jorge Bergoglio (por entonces Arzobispo de Buenos Aires) y por una cantidad de vecinos que parecía ser otro 17 de octubre", describe la autora.

Por otro lado, comparando las realidades de hace 50 años y actuales, Arteta explica que las personas que entrevistó y que vivían allí en los años 60 y 70 "sufrían la estigmatización de la misma manera que la sufren ahora, pero con la diferencia de que antes el villero era sinónimo de vago, de un merecedor de su pobreza, y hoy es sinónimo de criminal".

Y agrega: "Lo peor de todo eso y lo que se abre con los procesos migratorios actuales es la generalización. Si están acá, ¿por qué están acá? Es una hipocresía no ver que ellos están porque es mano de obra que acá se necesita.

Esta crónica de la 21/24 caló tan profundo en Arteta, que promete continuar investigando la realidad del barrio pero esta vez pondrá el ojo sobre el problema de la droga. "El plan para el próximo libro es contar la historia de las personas que están inmersas en el consumo del paco y eso me llevará a entrar más seguido en la Zavaleta".

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