Bajo el lema "Defendamos la Ciencia Argentina", desde una web oficial de la UBA juntan firmas para que el Gobierno aumente el presupuesto para la ciencia en 2017.

Se hace desde el portal de la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales de la Universidad de Buenos Aires. En un texto que acompaña la carga de datos para firmar por la ciencia, se cuenta la grave crisis que puede conllevar la reducción del presupuesto. "El Proyecto de Ley de Presupuesto General de la Administración Nacional para el Ejercicio Fiscal del año 2017 elevado por el Poder Ejecutivo Nacional al Congreso de la Nación contiene novedades preocupantes para el sistema científico-tecnológico nacional", comienza.

Y continúa: En la propuesta en tratamiento, el presupuesto del MinCyT es recortado en términos absolutos en casi mil millones de pesos, lo que representa una reducción del 32,5% respecto al presupuesto del año 2016. En forma semejante, el presupuesto de la Agencia Nacional de Promoción Científica y Tecnológica (ANPCyT) es recortado en 410 millones de pesos, lo que representa una reducción del 32,3% respecto al presupuesto del año 2016. El presupuesto combinado de MinCyT-Conicet-Conae representa sólo un 0,59%, siendo este porcentaje el menor desde la creación del MinCyT".

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Desde la UBA expresan las consecuencias terribles de esta decisión: "Esta reducción del presupuesto para ciencia y tecnología va a impactar negativamente en la financiación de la investigación que se realiza en las Universidades Nacionales y en otros centros de investigación del país. La investigación es uno de los pilares sobre el que se apoya el prestigio de la Universidad Pública y un requisito indispensable para formar a las futuras generaciones de egresados que se sumarán al sistema científico-tecnológico".

Y agrega: "Este recorte genera además una gran incertidumbre en la comunidad científica en general y, en particular, entre los jóvenes que en estos últimos años han adquirido una sólida formación en ciencia y tecnología y que hoy se preguntan si podrán desarrollar su carrera científica en nuestro país. También desalienta a los miles de jóvenes que están considerando formarse en carreras vinculadas con la ciencia y la tecnología. Corremos el peligro de perder un gran número de puestos de trabajo calificados y volver a ver emigrar a una generación de jóvenes científicos, en una nueva fuga de cerebros como la que tanto daño nos causó en el pasado y que lleva años reparar".


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