El jefe de Gabinete, Marcos Peña, defendió el decreto que incorporó a todos los familiares de funcionarios públicos al blanqueo de capitales y, paradójicamente, negó que algún integrante del Gobierno pueda salir favorecido por esta medida.

El ministro coordinador dialogó con la prensa desde Chapadmalal, donde el presidente Mauricio Macri y su gabinete se internaron en un "retiro espiritual" para hacer un balance del año. Allí, Peña aseguró el decreto 1.206 "está dentro del espíritu de la ley y perfectamente dentro de las atribuciones del Poder Ejecutivo".

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"Lo que planteamos es que aquellos que tienen bienes que pueden ser probados que son previos a la etapa en la que fue funcionario algún pariente directo, queden afuera de esa prohibición", dijo Peña durante una conferencia de prensa.

Increíblemente, el jefe de Gabinete sostuvo que "no hay ningún margen de duda para pensar que algún funcionario es beneficiado de forma indirecta por esta ley", cuando la modificación afecta directamente a los parientes de quienes ocupen cargos públicos. La prohibición para que estas personas puedan blanquear fue un pedido expreso de sus aliados de la Coalición Cívica y de parte de la oposición.

Conferencia de prensa de Marcos Peña y María Eugenia Vidal en Chapadmalal

Peña añadió que "en todo caso, al final del día le corresponderá a la Justicia analizar si (el decreto) es o no una modificación de la ley" y completó: "Nosotros creemos que no es una modificación y que complementa la ley sin violar el espíritu de que los funcionarios no puedan acceder (al blanqueo) con bienes que puedan tener origen dudoso".

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Consultado por los índices revelados ayer por el INDEC que registran una caída del 19,2 por ciento de la construcción y del 8 por ciento de la industria en octubre en comparación con el mismo mes del año pasado, reconoció que "los comparativos interanuales pueden llegar a dar mal" pero señaló que "es importante mirar las variaciones intermensuales".

El jefe de Gabinete enfatizó que "estamos en ese proceso de transición" pero ratificó que en el Gobierno están "convencidos que el año próximo la Argentina va a crecer". A principios de año, el Gobierno había prometido que en la segunda mitad de este año se vería una baja de la inflación junto con un crecimiento del empleo.

"Creemos que si bien no es un camino de un día para el otro, la tendencia va a ser buena y el 2017 va a ser un año positivo", confió.