El Gobierno de la Ciudad comenzó la licitación para comprar los parquímetros que se instalarán en todos los barrios de la Ciudad. Críticas y cuestionamientos a un sistema obsoleto que solo beneficia a las concesionarias.

En diciembre del año pasado, el PRO logró que la Legislatura Porteña apruebe su proyecto para poner estacionamiento medido en el 40% de la Ciudad de Buenos Aires, afectando a 14 de las 15 comunas y a más de 2 millones de porteños.

El sistema permitirá que cuestionadas concesionarias continúen recaudando millones de pesos sin tener que realizar ninguna inversión. Hoy las grúas de la Ciudad, que trabajan sin contrato desde el 2001, levantan más de 10 mil autos por mes; ahora podrán remolcar autos bien estacionados con ticket vencido y tendrán una zona de acción mucho más amplia. Ya está en marcha la construcción de 10 nuevas playas de acarreo.

Aunque el proyecto establece que los residentes pueden estacionar gratis en las puertas de sus casas, el procedimiento para obtener el permiso es excesivamente burocrático. Si lo consigue, el vecino deberá -de todas formas- registrarse diariamente, incluso los sábados.

Otro blanco de críticas es el sistema de pago: las tickeadoras no aceptan ni monedas de $2 y es muy difícil encontrar un cospel. En ciudades como La Plata, ya se puede abonar online y a través de tu celular. La Ciudad de Buenos Aires todavía está muy lejos de eso: el PRO decidió destinar $550 mil para que una empresa privada instale "terminales multipropósito" con el modesto objetivo de cambiar monedas por tarjetas.

El dirigente del kirchnerismo porteño, Mariano Recalde, consideró que el parquímetro "debería ser solo una herramienta para ordenar el tránsito en las áreas céntricas" y que al llevarlo a todos los barrios de la Ciudad, "el Gobierno demuestra que es una medida netamente recaudatoria, que solo implicará una incomodidad y un gasto extra para los vecinos porteños".

En ese marco, Recalde cuestionó que "paradójicamente, Larreta pondrá parquímetros en los corredores donde debería construir las líneas "F", "G" e "I" de subte que nos viene prometiendo hace años" y sostuvo: "El subte tiene que ser el medio de transporte central de la Ciudad, porque es el más rápido, el más eficiente y el más ecológico. Invertir en mejorar su estructura y la calidad de su servicio es una solución mucho más efectiva a los problemas de tránsito".

"Medidas como estas dan cuenta del modelo de gestión PRO: el Estado pone recursos, la gente paga por algo que antes no pagaba y los empresarios tienen ganancias millonarias", concluyó.

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