Facundo Arena es escritor, productor musical, músico, creativo, emprendedor y amante de la tecnología al servicio de la creatividad. A los 17 años escribió su primer libro -Linux - Guía del Administrador- y luego llegaron más de diez publicaciones relacionadas con la tecnología y la cultura libre.

En el ámbito de lo musical, uno de sus proyectos más grandes se llama The Kyoto Connection que consiste en la fusión de sonidos orientales con ritmos occidentales y ya tiene diez años de trayectoria y seis discos publicados con más de 1.000.000 de descargas en todo el mundo. El Camino de la creatividad es producto de cuatro años de investigaciones, entrevistas y experiencias de vida, y desde el cual propone a los lectores iniciar y transitar su propio recorrido hasta lograr una expresión genuina.

-Facundo, decís que "cuando creemos, creamos" ¿En qué hay que creer para poner en marcha un proceso de creación?

-Antes que nada, en tu propia capacidad de hacer cosas. Lamentablemente somos bombardeados por el mensaje opuesto: "consumí, consumí, consumí" desde una edad muy temprana y no todos las personas se dan cuenta de que lo único que necesitan para lograr cualquier cosa es comenzar por creer en su capacidad de realizarla. Tendemos a creer más en lo que está "afuera" de nosotros que en lo que hay "adentro". Y lo que está afuera pasa, se consume, desaparece eventualmente... y lo que queda somos nosotros, siempre. Por eso, cuanto antes desarrolles esa capacidad de creer en vos mismo a pesar de las criticas, del miedo al fracaso y de la vergüenza, mejor. Una vez que crees en vos mismo, ahí podes dar el siguiente paso: creer en tu idea, en el valor que puede llegar a tener el hecho de realizarla. Las personas que llevan adelante sus ideas y logran realizarlas lo hacen porque tienen una gran capacidad de creer en ellos mismos.

-¿Por qué escribiste el libro "El Camino de la Creatividad"?

-Porque en determinado momento de mi vida me di cuenta que tener proyectos era lo que más me divertía. Hacer me enriquece, me hace bien. Entonces dije... ¿qué tal si estudio un poco más esto de "hacer cosas" y, al mismo tiempo, hago algo con eso que aprendo? Me gusta escribir, ya publiqué libros sobre otras temáticas, por lo que en la medida que fui aprendiendo sobre creatividad, la idea de escribir un libro se me hizo evidente. Al final del camino, aprendí tanto acerca del valor de crear, de hacer, de entregarse uno mismo a través de lo que sea que lo apasione que me pareció un libro necesario. Quería compartir esa información con la mayor cantidad de personas posibles.

-Se viven tiempos de mucha dependencia a las redes sociales ¿Son buenas o no, para la creación?

-Son lo que son. No soy de los que andan criticando a la tecnología y todas las cosas "malas" que aparentemente introdujeron en nuestras vidas. Creo que las redes sociales son herramientas increíblemente poderosas y creativas. Muchas de mis ideas y proyectos solo se pudieron llevar a cabo gracias a las redes sociales. Pero no puedo dejar de admitir también que son un arma de doble filo, y un mal uso de las mismas (o un uso sin un objetivo concreto) puede ser muy perjudicial no solo al momento de ponernos creativos (por ej. cuando se vuelven una distracción constante) sino también para con nuestra calidad de vida.

-¿Sos un apasionado de tu trabajo?

-En lineas generales, trato de ser un apasionado en todo lo que hago. Y si algo no me apasiona, tengo que entender rápidamente porque, sino no voy a durar mucho haciéndolo. El trabajo es trabajo, hagas lo que te guste o no. A veces me apasiona, a veces no. Y me interesa mucho tratar de entender porque me apasiona cuando me apasiona, y ver si puedo hacer algo para tener más momentos de pasión intensa hacia lo que hago.

-¿Que es The Kyoto Connection? ¿En qué anda ese proyecto?

-Es mi proyecto musical que ya lleva 10 años de trayectoria y 6 álbumes con más de un millón de descargas en todo el mundo. Se trata de música "inspiracional" que fusiona sonidos tradicionales orientales con sonidos de occidente. La llamo "musica inspiracional" porque es música que busca inspirar no solo desde lo sonoro, sino también desde el mensaje en las letras. En diciembre de 2016 lanzamos nuestro nuevo álbum "The Middle Way" (El camino medio), un disco que explora las vicisitudes de la vida y la búsqueda constante del equilibrio. Estéticamente es un disco que parece salido de la banda sonora de las películas de artes marciales de los 80. Intentar lograr esos climas sonoros fue un proceso de más de tres años y estamos muy contentos con el resultado.

-¿Cómo ves el futuro de la comercialización de la música? ¿Estamos frente a la posibilidad de que todo sea digital?

-La verdad es que no veo un futuro de comercialización de la música. Creo que pueden surgir nuevos negocios a partir de la música, pero hoy en día la música es prácticamente gratis para todos. No creo que haya vuelta atrás en ello, y me parece que está bien. Hay que saber aceptar los momentos, acomodarse y construir sobre la realidad. Yo entendí esto hace diez años, y todos los discos de The Kyoto Connection son de descarga libre y gratuita.

-Desde tu sitio web proponés dejar la rutina y empezar a crear ¿Lográs una buena recepción a tu propuesta?

-Cuando planteo estos temas la gente suele mirarme raro, como si estuviera hablando de una utopía. Yo creo que las personas ven sogas en donde no las hay. Pensamos que estamos atados a más cosas de las que en verdad estamos. Realmente no es tan difícil romper con las rutinas.

-¿Por donde se comienza a salir del laberinto que a veces provoca la rutina diaria?

-Por detectar qué parte de vos se está secando gracias a llevar una vida rutinaria y monótona. Ese es el punto de partida. ¿Viste cuando se dice "lo que mata es la rutina"? Creo que eso es 100% cierto. El tema es lograr ver qué parte de vos se está muriendo en manos de las rutinas cotidianas. A partir de ahí, cada cual tiene su propio laberinto como bien decís pero el recorrido es absolutamente maravilloso. Te sorprende una y mil veces, y te puede llevar a destinos jamás imaginados. Es solo cuestión de asumir que uno está para más que seguir rutinas, creer en nuestra capacidad de hacer y aportar, y darle para adelante en esa dirección. Ser es hacer.

-¿Puede servir el arte para hacer un mundo mejor?

- Creo en el arte que eleva la experiencia de vida de los artistas y de las personas que experimentan su obra. Si escuchás una canción y esa canción te moviliza, o te pasa algo adentro, esa canción ya está haciendo del mundo un lugar mejor. Lo mismo con cualquier otro tipo de expresión artística. El arte que no nace desde ese lugar o que no persigue ese efecto sinceramente no me interesa demasiado.