Nicanor Moscoso fue presidente del Tribunal Supremo Electoral de Ecuador y en la actualidad es el presidente de Consejo de Expertos Electorales de Latinoamerica (CEELA), institución conformada por ex presidentes de Organismos Electorales de Latinoamérica que viene observando y acompañando elecciones por 12 años en todos los países de la región. En diálogo con Nodal informa sobre la situación que está viviendo actualmente Honduras a la espera de los resultados definitivos del escrutinio electoral presidencial.

¿Cuál es la opinión del Ceela respecto al proceso electoral en Honduras?

En Ceela nos constituimos como observadores invitados por el Tribunal Supremo Electoral (TSE) de Honduras y recorrimos los diferentes centros de votación el día de las elecciones. Al final de la jornada, aproximadamente a las 19 horas, antes de que el TSE empezara a difundir su información, presentamos un informe en el que dijimos que habíamos visto un país votando en paz, un país que acudió a las urnas con mucha voluntad cívica.

En ningún momento vimos inconvenientes en las mesas de votación y valoramos, especialmente, el hecho de que los electores estén en manos de la propia ciudadanía para el momento de revisar la votación. Es decir, los delegados de mesa, los miembros de las mesas pertenecen a partidos políticos, ya que así lo establece la legislación en el país. Adicionalmente se encontraban entre ocho y diez delegados de los partidos políticos en contienda que verificaban cómo cada uno de los ciudadanos iba ejerciendo su votación. Al final del día ellos, en conjunto, procedieron a hacer el escrutinio púbico contando voto por voto, tanto de la elección presidencial como de las elecciones de diputados y de las respectivas autoridades seccionales -municipales-. Ellos elaboraron las actas de tal forma que fueron confeccionadas luego de sumar y contar públicamente los votos; fueron confeccionadas por esos miembros de mesa y testificadas y suscriptas por los delegados de los partidos políticos. Esas fueron las actas que se transmitieron hacia el Centro de Integración de Resultados del TSE. De ahí que nosotros estimamos que la información que podía difundir el TSE era diáfana y transparente; y estaban involucrados los propios partidos políticos de tal manera que ninguno podía decir que en las mesas se hubiera podido llevar a cabo cualquier irregularidad. Eso en lo que respecta al día de las elecciones y a lo que vimos nosotros ese día.

¿Qué opinión le merece la transmisión de resultados de dichas elecciones?

Nosotros estuvimos hasta el día lunes posterior al día de las elecciones en Honduras y constatamos hasta cuando la transmisión pública que hizo el TSE correspondía al 57 por ciento de las actas. Hasta ese momento el candidato Salvador Nasralla era el ganador con una ventaja de unos 5 puntos. No obstante, vimos que públicamente los candidatos se proclaban ganadores de acuerdo a los cómputos que cada uno de ellos había advertido. En esto quisiera precisar que en el informe público que hicimos aquel día mencionamos que ante la circunstancia de haber transparencia en la votación y habiendo transparencia en las actas -que son suscriptas por los delegados- quien se sienta perjudicado, quien considere que se le ha hecho fraude deberá presentar sus reclamos basados específicamente en esas actas, ya que las mismas deberían corresponder a las que haya sumado e ingresado el Tribunal Supremo Electoral. Las actas que tienen Nasralla y el presidente-candidato Hernández las tendrían que cotejar y comparar para ver dónde están las diferencias que pudieran perjudicar a uno u otro.

Si el TSE ha sumado adecuadamente muy fácil se podrá establecer que ha publicado la verdad y que está sumando la verdad, pero si tienen dudas, los candidatos deberían presentar cada uno de ellos cuáles son sus dudas, cuáles son las diferencias y en dónde se les están haciendo el fraude.

Nosotros, en nuestro informe, utilizamos la palabra fraude. Incluso dijimos que cualquiera que considere que está siendo perjudicado o que se le está haciendo fraude debería presentar su reclamo comparando sus actas con las que se hayan incluido en el proceso de transmisión el TSE. Lamentamos que se haya demorado tanto el TSE para transmitir y publicar esa sumatoria de actas. Con la tecnología actual debería hacerse en más corto plazo y, pues, se hubiesen evitado todas las situaciones que se están viviendo.

¿Qué sugiere el CEELA ante la situación que vive Honduras en este momento en la que un candidato está proclamándose ganador por un estrecho margen y el otro que iba ganando en la actualidad pasa a perder las elecciones y están en las calles los seguidores del candidato Nasralla reclamando por el fraude que se les ha hecho, según la versión de ellos?

El CEELA considera que ninguna elección debe quedar con una estela de dudas. Lo peor que le puede suceder a un país es que quede viviendo con un presidente que sea nominado bajo una sospecha de fraude. Todas esas dudas que tiene hoy el pueblo de Honduras tienen que ser atendidas, no puede quedar ese velo de dudas. Y considero que es el momento en el que la OEA (Organización de Estados Americanos), que ha estado presente con una misión de 84 personas hoy debería estar al servicio de la democracia de Honduras esclareciendo lo que está pasando. Es decir, no nos podemos contentar con un simple compromiso de las partes de aceptar el resultado porque si uno de ellos no está de acuerdo con el resultado tiene el derecho jurídico de presentar su reclamo. Ante la situación que vive el país el CEELA considera es que la OEA como defensor de la democracia, como defensor de los procesos electorales que manifiesta constantemente desde su secretario general, el señor Luis Almagro, el que debe asumir ese reto. Tiene que asumir el reto de ser el testigo de que se revisen las actas que el señor Nasralla dice que se le está haciendo fraude contra las que ha publicado el TSE. Consideramos que bajo ningún concepto la OEA debería irse sin hacer este trabajo de ayudar a ese país a que no quede una sola estela de dudas con respecto a sus resultados. Esto significa que ellos deberían ser partícipes directos de acoger los reclamos del uno y del otro. Si el señor Nasralla considera que tiene actas que no corresponden a las que ha publicado el Tribunal Supremo Electoral eso tendrá que ser respondido y ahí la OEA debe ser un gran testigo para que se aclare cualquier duda. El triunfador es ganador así sea con diez votos, veinte o un voto. El ganador es ganador. Pero sí tiene que quedar claro para el bien del país y para el bien de cualquiera de los dos contendores que resulte ganador; para que quede que su triunfo es legítimo y que puede gobernar con la tranquilidad que lo ha llevado a la presidencia la voluntad soberana del pueblo y que no hubo ninguna trampa. Yo creo que es momento que la OEA haga el trabajo que realmente está llamada a hacer como testigo y mediadora en esta situación.