Quién es el entrevistado: Vitor Marchetti es doctor en Ciencias Sociales y Políticas por la Universidad Católica de San Pablo y actualmente es profesor de Políticas Públicas en la Universidad Federal de ABC. Especializado en temas de Estado y Gobierno, Marchetti dialogó con Nodal sobre la crítica situación que vive Brasil. Esclareció los motivos detrás de la ruptura de la corporación mediática Globo con Michel Temer, analizó el llamado a elecciones directas como una solución a la crisis y se refirió a las posibilidades que tiene Lula da Silva de retornar a la presidencia.

¿Por qué cree que el grupo Globo decidió soltarle la mano a Temer?

Estamos asistiendo a una fractura importante entre los actores económicos y los actores políticos en Brasil. En este momento el grupo empresarial Globo elige priorizar su alianza con el sector económico y el frigorífico JBS es uno de sus mayores anunciantes. Otras empresas de comunicación como Folha y Estado de S. Paulo se muestran claramente más dispuestas a seguir dando soporte al núcleo político. Por primera vez presenciamos una disputa entre los principales medios de comunicación del país.

¿Cuál es la estrategia del establishment político-mediático-judicial? ¿Buscan realizar “un golpe dentro del golpe” tal como afirmó la presidenta destituida Dilma Rousseff?

No creo que este momento sea el de un “golpe dentro del golpe”, ni es una continuación lineal de lo que se inició con el impeachment a Dilma. Las investigaciones tomaron proporciones tan grandes que ya hay fracturas dentro de los grupos de investigación del Ministerio Público, entre los jueces de primera instancia, el Tribunal Supremo (STF) y la Policía Federal. El proceso se está tornando casi ingobernable e impredecible.

¿Temer tiene alguna posibilidad de mantenerse en la presidencia?

Con los elementos que tenemos hoy diría que es casi imposible que permanezca en el gobierno hasta octubre de 2018 (cuando están pautadas las elecciones). Temer ya no tiene condiciones políticas para mantener una alianza en el Congreso capaz de aprobar las reformas laboral y previsional (teniendo en cuenta que que para esta última precisa de la aprobación del 60 por ciento de las dos Cámaras en dos oportunidades porque se trata de una Enmienda Constitucional). A esta perdida de su base parlamentaria, se suma el agravante de que Temer tiene una aprobación popular que ronda el 4 por ciento.

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