La Argentina puso en marcha el sábado con el cierre de listas de precandidatos legislativos la cuarta convocatoria a las Primarias Abiertas Simultáneas y Obligatorias (PASO), luego de la sanción de ley que determinó su creación en 2009.

Sólo en siete distritos habrá efectivamente primarias el 13 de agosto próximo: Mendoza, Chaco, Capital, Buenos Aires, Córdoba y Santa Fe tendrán competencia interna será parcial. Exclusivamente en La Rioja, todas las agrupaciones políticas se someterán a la contienda entre espacios de un mismo signo político.

No son pocos los que aseguran que las PASO de este año, en una inmensa mayoría, se convertirán en una gran encuesta formal y nacional de los candidatos que lidiarán en las elecciones generales y definitivas del 22 de octubre.

Muchos suman también, en la mirada negativa al procedimiento electoral de las PASO, el costo que sobrelleva el esfuerzo comicial primario, unos 2.800 millones de pesos, sólo para que unos pocos partidos en todo el país diriman a sus candidatos.

La creación de las PASO, promovidas por el kirchnerismo, con amplio respaldo en su momento, buscó, básicamente, que las diferencias internas en los partidos, en cuanto a las candidaturas, se resuelvan en elección popular, de modo que sea la gente la que exprese con el voto quiénes están más preparados para seguir en carrera hacia los comicios definitorios y quiénes no.

Se intentaba poner fin a la influencia de los "aparatos" partidarios, siempre propensos a negociaciones a espaldas de los afiliados y de la ciudadanía en general.

Sin embargo, esta vez, y sobre todo, en el caso de los distritos más decisivos, como la provincia de Buenos Aires, el "dedo" de los dirigentes principales y los acuerdos partidarios parecen desdibujar aquel argumento de que las PASO darían transparencia en la elección de los candidatos, método que más utilizó el propio oficialista Cambiemos en la mayoría de los distritos.

De todos modos, y, en especial, en la provincia de Buenos Aires, se abre una serie de interrogantes en el sentido de cómo responderá el electorado frente a la fractura del peronismo en tres vertientes con distintos orígenes justicialistas, como el de la ex presidenta Cristina Kirchner, el del diputado Sergio Massa y el del ex ministro Florencio Randazzo, aunque este último deba competir contra un desconocido hombre del intendente, Mario Ishii en las primarias.

Lo que sí es seguro es que las primarias del 13 de agosto serán las más caras de la serie iniciada en 2011, si comparamos la escasa proporción de internas efectivas frente a las listas únicas en todo el país.

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