Esta semana, el Banco de la Nación informó que en 2016 registró un récord de préstamos hipotecarios. Sin embargo, si se tiene en cuenta el conjunto de entidades, los créditos de ese tipo cerraron el año pasado con una fuerte baja en términos reales.

Según consigna el diario El Cronista, mientras la inflación superó el 40% anual (tanto según el IPC Congreso como el de la Ciudad-que se usó de referencia a nivel país), los préstamos a la vivienda crecieron apenas un 9%, lo que presenta una merma de 31%.

Pese a los esfuerzos oficiales por apuntalar los créditos hipotecarios– los préstamos de Unidad de Valor Adquisitivo (UVA) atados a la evolución de los precios y una línea vinculada al costo de construcción construcción,– la demanda continuó siendo pobre, en un contexto de inflación alta, caída de actividad y altas tasas, añade el matutino.

"En una economía donde se desaceleraron los prestamos, una de sus líneas, que tiene un muy bajo porcentaje, volvió a caer: un 30% en términos reales para los créditos en pesos y otro 30% para los préstamos en dólares", detalló Juan Ronderos, economista de la consultora ABECEB.


Para Gabriel Caamaño Gomez, de Consultora Ledesma, hay varios factores que explican la crisis con estos créditos: "Tenemos un sistema financiero donde el 90% de los depósitos son de entre 30 y 60 días. Con esta estructura de depósitos tan cortoplacista, resulta difícil para los bancos prestar a tan largo plazo y con una tasa fija", explicó.

Y continuó: "Si bien los bancos hacen las ofertas, por un lado hay requisitos de ingresos que son necesarios cumplirlos; por otro, los montos que se prestan tiene que ser significativos para poder acceder al inmueble que el tomador de crédito está buscando según su nivel socioeconómico".