Iván Schargrodsky
Redacción El Destape

El Congreso de Estados Unidos había citado en 2013 al fiscal especial Alberto Nisman para escuchar su posición en una audiencia del Comité de Seguridad Interna de la Cámara Baja, encuentro al que no acudió porque la Procuración General de la Nación no le pagó el viaje dado que la audiencia "no guardaba relación con la función del Ministerio Público".

El encuentro, titulado "Amenazas a la patria: Irán está extendiendo su influencia en el Hemisferio Occidental", contó con muchas referencias al fiscal, incluyendo una queja del titular del Subcomité de Control y Administración Eficiente, el republicano Jeff Duncan -quien lamentó que su silla estuviera vacía- y del director del lobby buitre American Task Force (ATFA), Robert Raben.

Duncan se mostró "desilusionado" con la ausencia de Alberto Nisman y le envió una carta de queja a la Presidenta de la Nación, Cristina Kirchner.

Lo que en su momento explicó la Procuradora General de la Nación, Alejandra Gils Carbó, fue que se negaron a pagarle el viaje porque "la temática de la audiencia no guardaba relación con la función del Ministerio Público". De todas formas, le aclararon a Nisman que si él quería costearse el viaje podía asistir a la convocatoria del Congreso estadounidense.

Los buitres, contra el acuerdo con Irán

Quien también participó de ese mitin en el Comité de Seguridad interna, con un enérgico discurso en defensa de Nisman y en contra del accionar del Gobierno argentino, fue el Director Ejecutivo de la American Task Force Argentina (ATFA) y titular de Raben Group - uno de los grupo de lobby que busca apoyos para los fondos buitre en el Congreso norteamericano-, Robert Raben.


"Lejos del avance de la justicia y el enjuiciamiento de los iraníes envueltos, el objetivo de la Comisión parece ser ofuscar, e incluso eximir totalmente, la responsabilidad de Irán en el ataque", ampliaba el lobbista de los fondos buitre. En la exposición, Raben citó artículos periodísticos de The Economist, sobre el interés de Irán de ofrecer petróleo; de Perfil sobre la reunión entre el canciller Héctor Timerman y Bashar al-Assad –que fue público y cubierto tanto por la Agencia Télam como por Prensa Islámica- y de Washington Post sobre declaración de Timerman en 2011 sobre la intención de recomponer lazos entre el mundo musulmán y latinoamérica.

"¿Por qué la Presidenta argentina le daría a Irán una victoria así?", se preguntaba Raben, ignorando que el Parlamento iraní no aprobó el Memorándum y el Gobierno argentino nunca pidió el cese de las alertas rojas. "Para nosotros, el acuerdo encaja dentro de un patrón más grande, de una creciente cooperación con Irán. El gobierno kirchnerista, como el de Venezuela, buscó agresivamente una relación económica con Irán y reescribir la historia del ataque a la AMIA es crucial para eso", concluía el Director Ejecutivo de ATFA.

Irán es un tema siempre sensible en la política exterior estadounidense y eso se vio reflejado una vez más ayer, cuando en el State Of The Union (SOTU) –una suerte de apertura de sesiones-, el Presidente Barack Obama le adelantó al Congreso que si determinan alguna sanción económica contra el país de Medio Oriente la va a vetar. Obama, alguna vez "acusado" de musulmán, está negociando el desarme nuclear con la República Islámica de Irán.