El mismo día que algunos radicales plantearan sus diferencias con el Gobierno por los dichos de Gómez Centurión, se llevó a cabo una reunión cumbre entre la cúpula de la UCR y del PRO para definir la estrategia de cara a las elecciones legislativas. Como resultado, se avanzó en la idea de evitar una interna que haga llegar la sangre al río.

Del encuentro, organizado en la Quinta de Olivos, participó la primera plana del radicalismo. Estuvieron el ex senador Ernesto Sanz, los gobernadores Gerardo Morales y Alfredo Cornejo, el presidente del partido, José Del Corral, el senador Ángel Rozas y el titular del interbloque Cambiemos en Diputados, Mario Negri.

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Del Gobierno estuvieron el presidente Mauricio Macri, el secretario general de la Presidencia, Fernando De Andreis, el jefe de Gabinete, Marcos Peña, la vicepresidenta Gabriela Michetti, el titular de la Cámara de Diputados, Emilio Monzó y la gobernadora de la provincia de Buenos Aires, María Eugenia Vidal.

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En la cena, los presentes acordaron conformar una mesa con todas la fuerzas de Cambiemos que funcionará como comando de campaña para definir el armado de listas de las elecciones legislativas de este año, informó la agencia Noticias Argentinas. Así, lo más probable es que se imponga la idea de presentar una única lista consensuada para las PASO y así evitar las elecciones internas, como ocurrió en 2015.

Otra incógnita es qué pasará en la Capital Federal, en donde el radicalismo forma parte de una alianza opositora light, ECO, comandada por el ex ministro de Economía Martín Lousteau. Al respecto, Corral sostuvo que se buscará "agotar todas las instancias de acuerdo y así concentrar la energía en los temas de Gobierno".

En la previa, el radicalismo reclamaba tener más juego político dentro del frente oficialista para que sea una alianza política y no solo electoral. Durante estos días, Corral había adelantado que, de cara a este año electoral, la UCR le brindará "fuerza, consenso y más apoyo" a Macri, al tiempo que aclaró que "el Estado no es un botín de guerra".

Por lo pronto, ninguno de los voceros de la reunión hicieron mención al affaire Gómez Centurión, el ex carapintada que salió a minimizar la cantidad de desaparecidos y negó que hubiera un plan sistemático de tortura en el gobierno militar de 1976 a 1983.