La empresa Renault frenará la producción de autos durante casi seis semanas en su planta del parque industrial de Santa Isabel y Fiat volverá a la actividad después de las vacaciones, pero con plan de suspensiones vigente.

Todas las automotrices que operan en el país miran con atención a lo que ocurra en Brasil, a donde van ocho de cada diez autos producidos en el país y las esperanzas están puestas en el segundo semestre de este año.

La planta de Re­nault ingresará el lunes en un receso de 40 días a para realizar justes y pruebas de equipos para la nueva etapa industrial de la automotriz, por lo que dará vacaciones al grueso de su personal.

Este viernes concluyen las tareas laborales en los talleres de soldadura y de pintura y luego la compañía procederá a la instalación y mantenimiento de equipos, mientras el martes ocurrirá lo propio en la línea de montaje.

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Voceros de la marca dijeron a la prensa cordobesa que "se trabaja en una fuerte parada de la planta para ajustar todos los medios industriales", según publicó este jueves diario La Voz del Interior.

Al regreso, además de producir los modelos Logan y Sandero, se acelerará el proceso para hacer el reemplazo de la Kangoo y de las camionetas. El miércoles 8 de febrero, en tanto, volverán a trabajar los operarios de Fiat, en la planta industrial que la firma tienen en el barrio cordobés de Ferreyra, en el kilómetro 695 de la Ruta Nacional 9.

Esos operarios vuelven tras las vacaciones otorgadas por la firma de origen italiano, pero lo harán bajo un régimen similar al que dejaron al irse a casa en 2016, con suspensiones dos o tres días por semana.

En Fiat, la esperanza pasa porque la economía brasileña se recupere y vuelva a traccionar mientras se consolida una inversión de 500 millones de dólares orientada a la producción de un auto de exportación.

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