El Gobierno buscará una ofensiva legal para frenar a la CGT en caso de que la central obrera disponga para el 6 de abril un paro nacional de actividades.

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La avanzada incluirá desde reafirmar las impugnaciones, como las del Momo Venegas, contra el Congreso de unidad de la organización, en agosto pasado, hasta restringir el derecho a huelga e incluso, exigirles a los gremialistas cumplir con el cupo femenino en todos los niveles de la actividad.

La estrategia no busca evitar una huelga sino demostrar lo que significa tener a la administración de Mauricio Macri como rival. Así, el Gobierno demuestra su incapacidad de conducir negociaciones con el triunvirato.

"En el Gabinete explicaron que el mandatario se hartó de las amenazas de los dirigentes por considerarlos ingratos frente a las concesiones hechas desde el inicio de su mandato, como la restitución de fondos a las obras sociales. La gota que colmó el vaso fue la constatación de que se hará la primera huelga nacional el 6 de abril", aseguró Ámbito Financiero.

Los ministros Jorge Triaca y Francisco Cabrera mantuvieron encuentros paralelos con los sindicatos de metalúrgicos (UOM), calzado, textiles y ceramistas. Según trasendió, las promesas del Gobierno fueron el otorgamiento de subsidios Repro y de asistencia para la reubicación de operarios despedidos. La respuesta fue contundente: al salir de la reunión, el líder de la UOM, Antonio Caló, ratificó que el gremio irá al paro junto con la CGT.