La noticia de los pagos que recibió el jefe de los espías en Argentina, Gustavo Arribas, de parte de la constructora brasileña Odebrecht, protagonista del escándalo de corrupción denominado Lava Jato, trascendió las fronteras y llegó a los principales medios de comunicación del mundo.

"Afecta al entorno más directo del presidente: el jefe de los espías argentinos, Gustavo Arribas, un millonario que viene del fútbol y que es tan amigo de Mauricio Macri que le alquila el apartamento de lujo en el que él vivía antes de trasladarse a la residencia oficial de Olivos", señala el diario El País de España. Y advierte: "Una tranferencia de 600.000 dólares del operador de Lava Jato desata una tormenta política pero el presidente mantiene a su hombre fuerte".


El mismo diario resalta que "Macri apoya a su amigo y de momento lo mantiene en el puesto, mientras el Gobierno tilda de 'cúmulo de insinuaciones' las informaciones en La Nación de Hugo Alconada, el periodista de investigación más respetado de Argentina".

Asimismo, recuerda que se trata del segundo caso grave en el entorno de Macri, después de las acusaciones contra el jefe de Aduanas, Juan José Gómez Centurión, que fue apartado del cargo y después repuesto cuando la justicia decidió exonerarlo.

"No solo la oposición, también aliados políticos de Macri como Elisa Carrió han decidido acudir a la justicia y exigen que se le retire al menos temporalmente de un cargo clave que controla todo el espionaje argentino. El escándalo se agrava porque la agencia antilavado recibió un aviso por este caso en 2015, ya con Macri en el Gobierno, pero no lo investigó", apunta El País.