La semana pasada en el Museo Nacional de Bellas Artes, el ministro de Cultura Pablo Avelluto adelantó un cambio de políticas culturales: el camino a una política de privatización y exclusión en el ámbito cultural.

Avelluto presentó el 12 de abril a los diez nuevos directores que por primera vez fueron designados por concurso. En el marco de un supuesto cambio de paradigma de la gestión cultural, el funcionario anticipó el nuevo plan de autonomía económica. Un total de 24 museos nacionales y 11 institutos nacionales tienen asignado para 2017 un presupuesto de $380 millones al que pretenden adicionar los fondos que pueda generar cada institución, según publicó el diario El Cronista.

“Hay que dotar de recursos y trabajar con los museos para que lo enriquezcan”, adelantó Avelluto acompañado por el secretario de Patrimonio Cultural, Marcelo Panozzo y su antecesor Américo Castilla, actual asesor en Cultura. Castilla fue quien le marcó el pulso a los nuevos directivos sobre cuáles serán las políticas culturales en las que piensa Cambiemos: “El museo es un aparato económico”, con la obra de Antonio Berni de fondo.

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El monto de las tarifas, que estiman será similar al que se paga actualmente en algunos museos a modo de bono contribución, rondará entre los 20 y 30 pesos, mientras que otro equivaldría a una entrada de cine.

Lo recaudado irá a una cuenta bancaria administrada por Cultura para luego ser devuelto a los museos de acuerdo al porcentaje que acercó cada uno. “Lo que aporte cada museo vuelve a cada uno con la posibilidad de ejecutar ese dinero y gastarlo”, afirmó Panozzo en diálogo con los medios.

Sólo falta que se completen los pormenores legales, pero el ministro ya firmó el decreto que hace caer las tarifas actuales de los museos. Con la pronta publicación en el Boletín Oficial se podrá implementar el nuevo sistema de tarifas. Desde el ministerio esperan que antes alcance al 100% de los museos nacionales.

Además del nuevo sistema tarifario, los museos estarán abiertos a la asociación con empresas. "La experiencia que tienen los privados en el manejo y el gerenciamiento de grandes empresas es indispensable que se traslade a estas instituciones sin fines de lucro", declaró Castilla en diálogo con El Cronista.

Este cambio de políticas, que se presenta con el entusiasmo de un cambio de paradigma, trata de algo más peligroso que el de crear cuentas autárquicas. Comenzarán a presionar al museo para que incremente sus actividades privadas con fiestas, eventos empresariales y alquileres varios a privados, para reforzar el presupuesto de cada museo a institución. Los museos van a terminar poniendo énfasis en la necesidad de bajar el nivel académico en pos de aumentar la popularidad de sus eventos y exposiciones con tal de poder sobrevivir.

En palabras del crítico de arte Rodrigo Cañete, especialista en el tema, dotar de autarquía a los museos, en general, es tirarles un salvavidas de plomo.

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