El juez Gustavo Lleral desmintió una nueva operación en torno al caso de Santiago Maldonado y dejó en claro que no hubo ninguna declaración de un tal "testigo E" que le dijera dónde estaba el cuerpo.

Esa versión fue arrojada por diversos medios y periodistas, como el corresponsal en Chubut del diario Clarín, Claudio Andrade, y Eduardo Feinmann, y sostenía que un testigo mapuche "se quebró" y confesó dónde estaba el cuerpo.

Ahora, en declaraciones a Página 12, el juez de la causa dejó en claro que en el expediente "no declaró ningún testigo E, ni de ninguna letra del abecedario" y que la decisión de rastrillar en la zona donde fue hallado Maldonado se debió a una sugerencia de la Prefectura.

"No declaró ningún testigo E ni de ninguna otra letra del abecedario. Tampoco recibí ningún dato certero para hacer el rastrillaje. Si hubiese tenido un dato certero, no habría puesto en riesgo a los bomberos ni los prefectos, lo habría ido a buscar directamente”, dejó en claro Lleral, que a la salida de la autopsia informó que no se hallaron lesiones en el cuerpo del joven de 28 años.

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"Se comprende todo el contexto. Estamos ante un hecho grave. Tenemos que investigar hechos, la existencia de esos hechos, quiénes los cometieron y ver si esas acciones fueron un delito”, afirmó el juez.

El llamado "testigo E" jamás declaró ante la causa judicial en Argentina, sino en una investigación paralela de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH). Quiso declarar ante Otranto, pero el magistrado jamás se lo permitió. Es decir: mal pudo haberse desdecido si nunca declaró en el expediente judicial.

Según la versión falsa que se echó a correr, este testigo primero dijo que Maldonado había intentado cruzar el río con él, pero por temor prefirió quedarse en la orilla, donde habría sido capturado por la Gendarmería. Luego, de acuerdo a esta versión, el ya famoso testigo E se desdijo y sostuvo que en realidad a Maldonado lo perdió en el camino cuando intentaban cruzar el río, por lo que pudo haberse ahogado.

El juez ahora dejó en claro que no fue ese inexistente arrepentimiento el que le permitió hallar a Santiago Maldonado.