Directores, actores, productores y los trabajadores de la industria cinematográfica y audiovisual están preocupados por las primeras medidas del Instituto Nacional de Cine y Artes Audiovisuales (INCAA) sobre el Plan de Fomento del cine.

En ese adelanto, que se conoció la semana pasada, aparecen algunos indicios sobre la orientación que podría tomar la nueva gestión: financiar con dinero estatal a las películas más taquilleras que suelen ser las que tienen respaldo privado. Si ese camino se consolida, los documentales y películas de ficción con una convocatoria menor a los 300 mil espectadores entrarían en un sendero de desaparición paulatina.

Eso es lo que ya advirtieron los documentalistas de las distintas asociaciones reunidas en la Red Argentina de Documentalistas (RAD) y lo analizarán esta tarde los integrantes de la Multisectorial por el Trabajo, la Ficción y la Industria Audiovisual, que se reunirán en la sede de la Directores Argentinos Cinematográficos (DAC) para analizar los anuncios de la semana pasada.

Ese agrupamiento, que reúne a diecisiete entidades de la industria audividual, emitió un comunicado el mes pasado donde reclamó el cumplimiento de un programa destinado a tener producción nacional y que el Estado genere las condiciones para que ello ocurra. Eso incluye regular a los grandes jugadores del mercado y crear un Instituto de Televisión y Nuevas Plataformas, una estructura similar a la que tiene el cine con el INCAA pero destinado a la pantalla chica.

El anuncio que la semana pasada hicieron el jefe de Gabinete, Marcos Peña; el ministro de Cultura, Pablo Avelluto, y el presidente del INCAA, Alejandro Cacetta, se realizó en medio de una situación de crisis de la industria audiovisual: pagos frenados en INCAA, caída en la producción de publicidades -bajaron 36 por ciento los puestos de trabajo de los técnicos audiovisuales- y la renuncia de los grandes de directores de la industria cinematográfica al Consejo Asesor del instituto.

En ese contexto, las pistas que dió Cacetta -un ex ejecutivo de Patagonik Film Group- no fueron alentadoras. Una de ellas estaba orientada al financiamiento vía venta de entradas en boleterías: se aumentan los montos para las películas de taquilla media (de 150 mil a 300 mil espectadores) y masiva (más de 300 mil espectadores).

Los primeros en plantear sus dudas fueron los documentalistas. "Lo que se conoció del Plan de Fomento, que por ahora es un esqueleto a rellanar, parece más orientado a los grandes productores y a cubrir, desde el Estado, a las películas grandes. Esas películas son las que llegan con financiamiento de grandes compañías y con respaldo de la publicidad televisiva", indicó a El Destape Virna Molina, integrante de una de las asociaciones de documentalistas que conforman la RAD.

"Es un criterio de venta de entradas y no de espectadores ¿Qué ocurre con los espectadores de centros culturales, bibliotecas y escuelas donde se exhiben documentaleS? ¿Cómo van a medir ese valor educativo?", se pregunta Molina, co-directora junto a Ernesto Ardito del largometraje "Raymundo" el documental sobre la vida de Raymundo Gleyzer que logró quince premios internacionales.

Ella de una de las integrantes de los grupos de documentalistas que están reclamando una reunión con Cacetta. Uno de los temas que quieren volver a ver con él es cómo será el financiamiento estatal de documentales y películas de ficción. En el último encuentro que tuvieron, al inicio de la nueva gestión, Cacetta explicó que estaba analizando la posibilidad de que el INCAA dejara de otorgar los créditos en forma directa y los entregara a través de un banco.

"En otras épocas se intentó un financiamiento vía el Banco Nación pero fue caótico porque el banco pedía condiciones como si financiara la compra de una casa y esto es otra cosa", explicó Molina, que en los próximos días volverá a reunirse con los documentalistas de las distintas asociaciones para definir si avanzan con una protesta frente al INCAA.

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