El Gobierno prorrogó la vigencia del Régimen de Incentivo para los fabricantes de los bienes de capital. Le introdujo algunas modificaciones que apuntan a mantener el nivel de empleo en el sector, aunque la medida no evitó el cierre de fábricas.

En el marco de este régimen, el Poder Ejecutivo dispuso otorgar un bono de crédito fiscal transferible, equivalente a un porcentual de las ventas efectuadas, pero aclaró que solo podrán recibirlo aquellos que no despidan personal.

Con ese fin, los fabricantes de bienes de capital deberán presentar una declaración jurada "asumiendo el compromiso por escrito, a no reducir la plantilla de personal teniendo como base de referencia el mayor número de empleados registrados durante el mes de diciembre de 2011, ni aplicar suspensiones sin goce de haberes", según el decreto.

El Gobierno también puntualizó que "las ventas de los bienes nuevos, de producción local con destino a inversiones en actividades económicas que tengan lugar en el territorio nacional, están alcanzadas" por el crédito fiscal. "Estarán excluidos del beneficio fiscal el transporte de los bienes y las obras civiles e instalaciones auxiliares correspondientes a obras complementarias de las líneas de producción completas", según el texto oficial.

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Destacó que "asigna a los sectores alcanzados por la presente medida prioritaria importancia en el proceso de crecimiento productivo de la economía". "La inversión en capital productivo tiene como resultado directo el aumento de la competitividad de la industria y de la economía en general y, simultáneamente, coadyuva a consolidar el desarrollo de la industria local productora de bienes de capital", resaltó.

A través de un decreto publicado en el Boletín Oficial, extendió la decisión hasta el 31 de diciembre. El bono de crédito fiscal podrá ser aplicado al pago de impuestos nacionales.