El Gobierno nacional acordó con el Fondo Monetario Internacional (FMI) que el organismo no se meta públicamente en la discusión de la reforma previsional, que pretende ajustar los haberes de la clase pasiva en 100 mil millones de pesos a través de una modificación de la fórmula de movilidad.

Según publicó el matutino Ámbito Financiero, funcionarios del Ministerio de Hacienda y el encargado para América Latina del FMI, Roberto Cardarelli, acordaron el último viernes que el Fondo evite involucrarse en el debate por la reforma previsional, que se presentará en breve en el Congreso.

El FMI viene revisando las cuentas del país, amparado en el artículo IV de su reglamento. Así, en el documento final que se emita no habrá mención alguna a las cuentas de la ANSES que pueda dificultar la aprobación del proyecto.

Precisamente, la modificación de la fórmula de movilidad forma parte de las recomendaciones del fondo. Al intentar ajustar por inflación, "plancha" el poder adquisitivo de los haberes, que crecerían por arriba del nivel general de precios en momentos de crecimiento económico.

Así, el Gobierno evita un "abrazo de oso". Una estrategia de marketing, ya que no quiere quedar pegado a un organismo vinculado a la crisis del 2001, pese a que aplica las políticas sugeridas por el mismo.