El Gobierno nacional concedió una redeterminación de precios por la refacción del Hospital Posadas, una obra que comenzó con el kirchnerismo pero continúa con la actual gestión. Las compañías a cargo, que recibirán un nada despreciable aumento de hasta 335%, son propiedad de dos empresarios cercanos al funcionarios de hoy: Nicolás Caputo y Eduardo Gutiérrez, del grupo Farallón.

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A través de la resolución 38/2017 del Ministerio del Interior y Obras Públicas, extiende además el plazo para finalizar la obra por otros 41 días. Sin embargo, ese plazo ya pasó, ya que la nueva fecha tope es el 10 de enero. Es decir, el pasado martes.


Según la medida, los incrementos varían entre el 190 y el 335 por ciento, según el tramo de obra, que se había pautado hasta hoy (con varias redeterminaciones durante el kirchnerismo) en poco más de 256 millones de pesos. Para los gastos a partir del mes de septiembre de 2014, el incremento presupuestario es de 190,91%, número que asciende a 226,26% para mayo de 2015, luego 260,88% a partir de octubre de 2015 y finalmente de 335,96% desde abril de 2016.

Los porcentajes se calculan tomando como referencia el monto estipulado por la licitación, de 176 millones en el año 2010. Es decir que, según la medida, la UTE Caputo-SES-Farallon demostró un incremento de costos del 34,6 puntos porcentuales entre mayo y octubre de 2015, y de 75,08 puntos entre ese mes y abril de 2016. Un empresario constructor que se ha presentado en varias licitaciones este año dialogó con este medio en privado y se mostró sorprendido por los números: "Obras de seis años consiguen, con suerte, 150% de redeterminación" sobre el precio original de licitación, aclaró.

Según datos del propio Ministerio del Interior que acercaron a El Destape, la obra lleva una inversión total actualizada hasta el momento de $545.896.090, y abarca unos 24 mil metros cuadrados. Además, la UTE recibió ya cuatro prórrogas para culminar el trabajo: dos con el kirchnerismo y dos con el macrismo.

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Las refacciones del hospital ubicado en el partido de Morón son realizadas por una Unión Transitoria de Empresas (UTE) entre Caputo SA, SES SA y Farallon Desarrollos Inmobiliarios SA. Las dos primeras empresas son propiedad de Nicolás Caputo, el amigo de la infancia de Mauricio Macri y con quien también fueron socios en la firma Mirgor.

Farallon, por su parte, pertenece a Eduardo Gutiérrez, a quien el juez federal Daniel Rafecas tiene en la mira por ser presunto testaferro del ex secretario de Obras Públicas del kirchnerismo, José López. Según tiene acreditado en la causa el magistrado, la mansión de Tigre donde López solía vivir figuraba en los papeles como propiedad de Gutiérrez pero era en realidad del hoy detenido funcionario.

Además, Farallon estuvo apuntado por haber sido a la vez aportante de la fundación SUMA, de la vicepresidenta Gabriela Michetti, y ser contratista de la Ciudad de Buenos Aires durante la gestión de Mauricio Macri.