Desde la asunción de Mauricio Macri al poder, son varias las áreas estatales que recibieron recortes presupuestarios. Esta vez fue el turno del Programa Nacional de Educación Sexual Integral (ESI), que depende del Ministerio de Educación, sector a cargo de Alejandro Finocchiario, pero que hasta julio estuvo bajo la órbita del senador electo Esteban Bullrich.

Creada en 2006 a partir de la ley 26.150, el ESI dispone un espacio de enseñanza y aprendizaje para el cuidado y la toma de decisiones en la vida sexual. Desde su creación, la ley establece y garantiza el dictado de la educación sexual integral en todos los establecimientos educativos, tanto privados como públicos, laicos y confesionales, a lo largo y ancho del país.

El Observatorio de Derechos Humanos (ODH), en el marco de la Ley Nacional 27.275 de acceso a la Información Pública, efectuó un pedido de informe a la cartera que dirige Finocchiaro para evaluar la inversión destinada a la educación sexual. La respuesta por parte del Ministerio de Educación refleja un notorio desfinanciamiento, que se suma al recorte general en el área.

Son varios los ítems subejecutados. Mientras en 2015 la inversión era de $55.755.738, en 2016 pasó a $27.662.623 y en 2017 subió a $43.211.136. Desde el ODH destacan que una de las problemáticas es que parte de dicha inversión fue direccionada para el Plan Nacional de Prevención de Embarazo, lo que genera un retorno al paradigma antiguo, donde se posicionaba al programa desde una perspectiva biomédica, dejando de lado los conceptos fundamentales del ESI, que entiende a la sexualidad desde una integralidad.

Por otro lado, las capacitaciones masivas presenciales para docentes en todo el país sufrieron una fuerte caída: de 55.000 capacitaciones en 2015 se pasó a 1050 en 2017. Mientras en 2015 se capacitó a personal de 14.000 escuelas de Buenos Aires, Córdoba, Entre Ríos, Mendoza, Corrientes y Catamarca, en 2017 el número se redujo a 500 escuelas, pertenecientes a Corrientes y Mendoza. La misma lógica apareció en los cursos de dictados online, donde de los 16.914 docentes capacitados en 2015 se pasó a 4450 en 2017.

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Por su parte, el Ministerio informó la notable caída en la distribución de cartillas por el Correo Argentino para las Jornadas Educar en Igualdad. Los montos aproximados son $100.000 para 2016 y $ 46.353 para 2017.

Por último, otro de los datos que remarca el Observatorio tiene que ver con el equipo actual de trabajo, que cuenta con sólo 17 trabajadores, una planta reducida para contenidos que deben aplicarse en todo el país.

Para el ex ministro de Educación Alberto Sileoni, este tipo de prácticas son comunes dentro de Cambiemos: “Esta gestión tiene la particularidad de discontinuar los programas sin cerrarlos cuando en realidad debe haber una construcción permanente”.

Asimismo, remarcó que desde la asunción de Mauricio Macri "hay una línea ideológica diferente, mucho menos conceptual, más mecanicista”. Para el ex funcionario, esto se traduce en malos resultados: “Se abandonó una linea de derechos, de prevención de la violencia y todo eso trae consecuencias”.

El ESI no es sólo un programa para el aprendizaje de la educación sexual, sino que aborda temas como la discriminación por orientación sexual, la prevención de la violencia de género y la trata de personas; promueve la valoración positiva de la diversidad, ayuda a prevenir las situaciones de abuso y maltrato a niños y niñas y los embarazos no planificados. También garantiza a madres y padres adolescentes la posibilidad de seguir estudiando.

Para entender la importancia de la implementación del ESI es clave entender que se trata de una enseñanza que abarca varios aspectos. Es su artículo 1, la ley define que la educación “articula aspectos biológicos, psicológicos, sociales, afectivos y éticos.” Esto incluye comprender la sexualidad de una forma integradora y transversal.

“La reducción del presupuesto responde a una cuestión ideológica muy relacionada con la cuestión religiosa, de cuestiones que no se hablan fuera de la casa y es muchas veces en las casas donde ocurren estas situaciones”, sostienen desde el ODH.

El Observatorio señala que la promoción de este tipo de material es clave para generar conciencia y poder descubrir situaciones complejas como la explotación sexual infantil. “La cuestión de la capacitación y divulgación es fundamental. Si estas políticas de Estado se sostienen en el tiempo son un perjuicio para los niños y niñas”.