Desde fines del año pasado, la Universidad Nacional de las Artes (UNA) se declaró en emergencia edilicia y presupuestaria. En el marco de las políticas educativas nacionales, en todos los niveles, un grupo de docentes conformados por el Frente de Docentes de Artes Visuales y los tres gremios Docentes (ADIUNA, ADAI Y AGDIUNA, además de No Docentes y de estudiantes) se reunieron para denunciar el recorte presupuestario y la suspensión de la partida presupuestaria del ministerio que dirige Esteban Bullrich.

“Somos 9 áreas artísticas y tenemos necesidades particulares. Solo contamos con 4 edificios propios, los restantes son alquilados”, explicó la profesora Romina Barrionuevo, destacando la falta de inmuebles y advirtió sobre la falta de materiales en las sedes disponibles. “El Gobierno no ejecutó el presupuesto aprobado para el 2016, con esto generó que la universidad no pueda operar como corresponde, y por ende no contamos con las condiciones mínimas para dar clases en espacios dignos, nos faltan materiales”.

Se solicitó al gobierno que ceda alguno de los edificios de la capital que se están rematando, pero solo recibieron evasivas para no poder presentar una solicitud formal, ante esto la rectora de la Universidad, Sandra Torlucci presentó un recurso de amparo, del que todavía no se recibió una respuesta concreta de parte del ministerio.

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“Además de sumarnos a las decisiones gremiales de realizar paros nacionales, se comenzó un proceso interno para hacer visible nuestra situación como espacio de enseñanza artística universitaria pública, que en la CABA es única”, comenta el docente Eduardo Molinari en diálogo con El Destape.

“Se resolvió el alquiler de una sede nueva en Ingeniero Huergo al 1400, pero cuando se suspendieron las partidas presupuestarias, las reformas para adaptar el edificio quedaron inconclusas”, explica Molinari qué problemas específicos tienen en una universidad compuesta en gran medida por talleres.

La agrupación de docentes alerta sobre la necesidad de la participación del Ministerio de Educación a través de la Secretaría de Políticas Universitarias para resolver los problemas que atraviesan, “hasta que no se hagan cargo plenamente del tema este no se podrá resolver ya que somos una universidad relativamente nueva y, en el caso de Artes Visuales, no cuenta con edificio propio para el dictado de la totalidad de sus cátedras”, destaca Luis Padín, docente del departamento de Visuales.

La precariedad se debe principalmente a que los edificios nunca fueron pensados para alojar instituciones educativas. Falta luz natural, la instalación eléctrica es básica y no montajes complejos.

En talleres como escultura, cerámica y grabado las instalaciones técnicas necesarias como prensas y hornos se encuentran en una situación precaria, lo que los hace inseguros. La UNA no cuenta con biblioteca, ni auditorio, ni galería, ni aula para la evaluación de tesis, ni aula para evaluar los montajes de los alumnos de los talleres.

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