Los trabajadores del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) realizan una jornada de protesta en toda el país para denunciar un recorte presupuestario de 1.140 millones de pesos por parte del gobierno de Mauricio Macri. De ese recorte, 218 millones de pesos corresponden a las partidas de personal. Esta medida, denuncia el gremio APINTA, es una amenaza para la continuidad laboral de más de 600 trabajadores (300 contratos y 330 trabajadores de planta no permanentes) y la imposibilidad de incorporar 340 Becarios en formación por la pérdida de autarquía del organismo.

"El INTA hizo un presupuesto viable para funcionamiento de 6.253 millones de pesos, lo mandó a Agroindustria y Jefatura de Gabinete", explicó a El Destape el secretario general de APINTA, Mario Romero. "Entre ellos negociaron un presupuesto de 5.700 millones de pesos que garantizaba los puestos de trabajo, pero con un funcionamiento mínimo de la institución y con reducción de inversiones", agregó.

Sin embargo, alertó Romero, el área que encabeza Marcos Peña "mandó el Presupuesto al Congreso con 5.112 millones de pesos, así que de ese inicio tenemos 1.140 millones de pesos de recorte". Y apuntó que "en la última semana se realizó una fuerte presión en Diputados y Senadores para tratar de revertir esta asignación presupuestaria en el Congreso".


Por otro lado, además de los puestos de trabajo en riesgo, lo que más preocupa en el INTA es el fuerte recorte presupuestario para llevar adelante inversiones y la pérdida de autarquía del organismo. Esta inquietud surge luego de que el jefe de Gabinete del Ministerio de Agroindustria, Guillermo Bernaudo, anunció en Twitter que la cartera que dirige Ricardo Buryaile "garantiza que el INTA mantendrá sus fuentes laborales, régimen de becarios y líneas de investigación para el sector".

Desde el INTA, alertaron a este medio que preocupa mucho que solo está previsto 500 mil pesos de inversión para todo 2017, lo que paraliza líneas de investigación, la caída en las condiciones de mantenimiento en los edificios y el parque automotor.

También está en riesgo el recorte de la autarquía, que implica que se congelen los cargos jerárquicos y que queden sin posibilidad de acceder a planta los más de 300 becarios en formación. Las designaciones de esos cargos ya no serán más por concursos públicos de antecedentes y oposición, sino que el INTA le tendrá que pedir permiso a la Jefatura de Gabinete, lo que provoca una injerencia política en un organismo de ciencia y técnica.