El Gobierno trabaja contrarreloj para lograr uno de sus grandes objetivos de fin de año: conseguir la reforma electora que le permita aplicar el voto electrónico en los comicios de 2017. Para eso, Macri, junto a su ministro del Interior, Rogelio Frigerio y el secretario de Asuntos Políticos, Adrián Pérez, se reunió con ocho gobernadores del peronismo, como forma de que presionen al bloque de senadores del FpV a aprobar el proyecto.

Asimismo, la Cámara Alta tratará en comisión la iniciativa, luego de que el plenario fuera suspendido la semana pasada por el viaje de varios legisladores a los Estados Unidos a presenciar las elecciones en donde Donald Trump derrotó a Hillary Clinton. En el bloque que comanda Miguel Ángel Pichetto hay divisiones al respecto de dos cuestiones: la gradualidad en la aplicación y la inclusión, o no, de un chip en la boleta.


La reunión entre Macri y los gobernadores comenzó a las 9 y media en la Quinta de Olivos. Según informó la agencia DyN, hasta allí se acercaron Domingo Peppo (Chaco), Juan Manuel Urtubey (Salta); Juan Schiaretti (Córdoba); Gustavo Bordet (Entre Ríos), Mario Das Neves (Chubut); Alberto Weretilneck (Río Negro); Rosana Bertone (Tierra del Fuego) a los que se sumaría el neuquino Omar Gutiérrez (MPN).

En el oficialismo hay optimismo de cara a un posible entendimiento con el PJ. Según deslizó una fuente gubernamental a El Destape, "el dispositivo (electrónico) no es el problema, la discusión es más por la gradualidad en la aplicación de la norma". Desde el PJ proponen que solo algunos distritos cambien el sistema de votación en 2017, cuando la Casa Rosada pretende aplicarlo en el 100% de las provincias dentro de un año.

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Esta misma fuente, que trabaja codo a codo con quienes impulsan el proyecto, agregó por qué, desde el Gobierno, entienden que es mejor utilizar un chip en la boleta y no un código QR, que permitiría en principio hacer un conteo rápido sin los riesgos de hackeos externos, como en el primer caso: "El chip se destruye cuando lo lee la máquina, y el QR puede ser leído varias veces. Además, como es una impresión de tinta, puede haber problemas al imprimirse", justificaron desde este sector.

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En el bloque peronista hay diferencias, por eso un apoyo (o presión) de los gobernadores puede ser clave para destrabar el asunto. Hasta el momento, en ese sector especulaban que podrían votar divididos en el recinto. Hay una posibilidad de que el dictamen salga este mismo martes, aunque persisten las dudas si el Gobierno conseguirá las firmas necesarias esta misma tarde.