La relativa "estabilidad cambiaria" no evitó que los argentinos optaran por resguardarse en divisas extranjeras y tampoco el blanqueo ayudó a que dejaran de refugiarse en otros países. La fuga de divisas rozó los u$s10.000 millones a lo largo del año pasado, aún luego de que el último mes de 2016 resultara en un importante ingreso neto de divisas resultado del final del segundo tramo del sinceramiento fiscal.

Según publica el diario El Cronista, en diciembre pasado hubo ingreso neto de capitales al país por el que se volcaron al mercado cambiario local dólares para el pago del 10% de multa a quienes exteriorizaron sus tenencias fuera del país.

En términos brutos, entraron u$s6869 millones en el último mes del año, al tiempo que hubo egresos por u$s 4854 millones en el mismo período, de acuerdo a los datos difundidos por el Banco Central.

El blanqueo convirtió a diciembre en el único mes con saldo positivo y al balance del año con una salida neta por u$s 9951 millones, resultado de compras de divisas por u$s28.554 millones y ventas por
u$s18.602 millones.

Debido a la fuga, un salto en los giros de utilidades que llegaron a u$s3106 millones en el año y déficit en la balanza de servicios por u$s9004 millones, la cuenta corriente del balance cambiario resultó deficitaria en u$s 15.835 millones en 2016, gracias a que las salidas fueron contrarrestadas por u$s 8093 millones de superávit comercial.