Quiso salir a criticar a la procuradora Alejandra Gils Carbó pero quedó mal parado. El fiscal Ricardo Sáenz expuso en una declaración lo que piensa de la función del procurador y manifestó que considera "grave" que el Gobierno no pueda confiar en "su" (sic) procurador.

El cargo de Procurador General, si bien es propuesto por el Ejecutivo y nombrado por el Congreso, es un organismo extrapoder, autónomo del gobierno de turno, "sin sujeción a instrucción o directivas emanadas de órganos ajenos a su estructura". Es decir, está lejos de ser "propiedad" del Presidente, como podrían ser funcionarios inferiores de la administración pública tales como ministros o secretarios.

El fiscal Sáenz realizó estas declaraciones en una entrevista que concedió a radio El Mundo. Allí, uno de los impulsores de la marcha conocida como 18F, en homenaje a Alberto Nisman, realizó otra confesión incómoda: que no se moderniza el código procesal por cuestiones políticas.

"¿Cómo vamos a avanzar a un código moderno si eso sería darle el poder a los fiscales de Gils Carbó?", justificó el funcionario judicial.

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El nuevo código procesal penal establece la creación de un código acusatorio, en donde las investigaciones son llevadas a cabo por los fiscales y los jueces de instrucción velan por el debido proceso. En la actualidad hay un mix entre ese sistema y el inquisitorio, en donde el juez es también parte porque es quien investiga.

Sáenz explicó así el por qué no se avanza en Argentina en las causas relacionadas con la corrupción de la empresa Odebrecht: "Los fiscales no pueden elegir en que casos imputar o no. Eso va de la mano de un código acusatorio que está suspendido para no darle el poder a la procuradora".

"Los fiscales debemos ser vitalicios, pero el jefe de los fiscales no, porque cumple un rol más político", puntualizó. Pese a todo esto, Sáenz se mostró indignado porque, afirmó, Gils Carbó "no puede embanderarase con el Poder Ejecutivo como hizo con Cristina Kirchner".