Luego de una tensa reunión con el presidente Mauricio Macri, Martín Lousteau presentó su renuncia como embajador argentino en los Estados Unidos de América, apenas una semana después que saltara a la luz el escandaloso listado de equipamiento militar solicitado a través suyo a Norteamérica.

Es que el domingo pasado en el El Destape y Economía Política (C5N) se publicaron los anexos de material militar solicitados por el ministerio de Defensa al congresista norteamericano Pete Visclosky, miembro jerárquico de la subcomisión de Defensa de Estados Unidos.

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Tras ello, el gobierno primero intentó desmentir el informe asegurando que se trataba de una "donación", aunque tan sólo 24 horas después emitió un comunicado más confuso aún, en donde aseguraba que el listado tenía un carácter "exploratorio" y que de "ninguna manera" se trataba de "material a adquirir", lo que se contradice extremadamente con los anexos publicados por este medio, en donde figuraba como "lista a adquirir".

El Destape accedió en exclusiva al listado completo de armamento que el gobierno argentino solicitó a mediados de 2016 al Congreso norteamericano para su aprobación, e incluso comprobó que algunos materiales ya fueron adquiridos. A través de una nota dirigida al congresista Visclosky, el embajador Lousteau adjuntó el listado de equipamiento en materia militar solicitada por el país para "combatir el terrorismo" citando como referencia una reunión que mantuvo con los diputados Eduardo Amadeo y Luciano Laspina, de Cambiemos.

Allí figuran poderosos aviones de caza, tanques de guerra, misiles de mediano y largo alcance y helicópteros similares a los utilizados en la guerra de Malvinas, por un costo total que supera largamente los 2 mil millones de dólares que proyecta desembolsar la administración nacional en los próximos dos años.

En el pedido, se detalla que el ejército argentino solicita, entre otras cosas, 12 helicópteros de ataque Cobra AH1, utilizados por el ejército estadounidense durante la Guerra de Vietnam, la del Golfo y la del Líbano, unos 10 helicópteros modelo Chinook, utilizados en la guerra de Malvinas, otros 16 Black Hawk UH60, otro tipo de aeronave de transporte táctico, conocido mundialmente por su rol en la Guerra de Irak, y por último unos 26 helicópteros Bell 412, lo que representaría un total de más de mil millones de dólares.

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Además de los poderosos helicópteros, el Ejército nacional también solicitó unas 182 tanquetas de guerra tipo StryKer, modelos M1128, M1130, M1132, M1134 y M1139, que son utilizadas por las fuerzas armadas de Estados Unidos e Israel. Las mismas están equipadas con ametralladoras calibre 50, lanzadoras de granadas y cañones de 105 milímetros. Otro de los llamativos pedidos realizados a norrteamerica son los lanzamisiles Javelin (se pidieron 80), un modelo portátil desarrollado por el gobierno estadounidense para derribar tanques y avionetas.

Por su parte, la Fuerza Aérea no se quiso quedar atrás y también realizó una extensa "lista de deseos", que incluso, ya comenzaron a cumplirse: pese a que en el país se diseñan aeronaves similares, el gobierno nacional solicitó unos 24 aviones de caza Texan T6, de los cuales ya se compraron unos 12 según se anunció oficialmente hace tan sólo un mes. Los Texan son aviones de entrenamiento avanzado para pilotos, que fueron utilizados en la Segunda Guerra Mundial y durante las décadas posteriores. El costo total de estas aeronaves superaría los 280 millones de dólares.

Pero los Texan no resultaron suficientes para la Fuerza: en el listado también se agregaron otros 12 aviones de caza F-16 FightingFalcon, un cazabombardero desarrollado por EEUU en la década del 70 que ya no es producido para sus fuerzas armadas, sino que es material exclusivo de exportación. Este avión es considerado supersónico (viaja más rápido que la velocidad del sonido) y fue utilizado en la Guerra del Líbano, de Afganistán y en la invasión de Estados Unidos a Irak, entre otros conflictos armados, y el costo total de la compra rondaría la exorbitante suma de 250 millones de dólares.

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