"Estos son mis principios, si no les gusta, tengo otros". La popular frase de Groucho Marx bien puede usarse en la política argentina, experta en mostrar alianzas que poco tiempo atrás eran improbables, como la de Graciela Ocaña y Mauricio Macri.

La ex ministra de Salud de Cristina Kirchner supo hacer con el actual Presidente lo que ahora hace con los funcionarios del kirchnerismo: denunciarlos. Quien se presenta con la bandera de la transparencia también acusó a Macri de manejos turbios cuando este era el jefe de Gobierno de porteño.

Ocurrió en 2010. La "Hormiga" denunció que el gobierno porteño diseñó una licitación "a medida" para el servicio de recolección de la basura en los barrios de Mataderos y Villa Luro. En aquel momento, Ocaña acusó a Macri de tener un pacto con el camionero Hugo Moyano a través de la firma Covelia.

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Según recuerda La Política Online, la ex interventora del PAMI señaló que el pliego para el servicio de la recolección permitía la subcontratación de empresas por parte de la firma ganadora, una UTE de Martín & Martin y Ashira. Esto, aseveró Ocaña, fue hecho a drede para favorecer a Covelia, la empresa recolectora señalada (aunque desmentida por Moyano) por presuntos vínculos con el gremialista.

Hoy la realidad es otra: la ex frepasista, kirchnerista y aliada radical se unió al frente oficialista y se postuló al frente de la lista de Diputados por la provincia de Buenos Aires del macrismo. Una campaña que Cambiemos querrá llevar al ámbito de las acusaciones judiciales, algo que Carrió y la oriunda de Morón conocen a la perfección.

Este fin de semana, Ocaña tuvo un trabajo arduo: borró todos los tuits en donde mencionaba a Macri. Entre ellos, uno en los que acusaba a Macri por las escuchas ilegales, una causa por la que fue procesado en dos instancias judiciales y sobreseido justo después de asumir como Presidente.

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