Desde que se encontró el cuerpo del joven artesano Santiago Maldonado en el Río Chubut después de 78 días de búsqueda y de haber rastrillado tres veces ese lugar, Clarín se encargó de publicar y difundir sistemáticas notas sobre el famoso "Testigo E" con la afirmación de que se había quebrado y revelado dónde se encontraba Santiago pero un dato que reveló la periodista de Página/12 Adriana Meyer echa por tierra las operaciones del multimedio para deslindar a Gendarmería de la responsabilidad de la desaparición forzada del joven tatuador.

El Testigo fue quien afirmó con su testimonio a la Comisión interamericana de Derechos Humanos de la OEA que Santiago intentó cruzar el río con él, como no pudo volvió a la orilla, allí lo apresaron tres gendarmes, lo subieron por la barranca y se lo llevaron.

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En su blog personal adrianameyer.com.ar, la periodista aclaró que la “identidad es reservada y protegida, y ante la CIDH los letrados que aportaron su testimonio lo mencionan como E” y detalló que “el joven mapuche estuvo dispuesto a declarar en tres oportunidades ante el ex juez federal Guido Otranto, la última suspendida por el barbárico allanamiento del 18 de septiembre”.

Ante las reiteradas acusaciones de Clarín y de otros medios que reafirman que el testigo “se quebró” y le había dado información al juez para encontrar a Santiago, Meyer advirtió que el joven mapuche “tampoco declaró ante el nuevo magistrado Gustavo Lleral, por lo tanto, mal pudo haberse desdicho de algo, o modificado su testimonio, ante nadie porque no volvió a ser interrogado”.

Cuatro fuentes afirman que E no habría declarado en los expedientes que se instruyen en Esquel. Sin embargo, su condición de testigo protegido probablemente impida a las fuentes confirmar o desmentir esto”, datalló.