La Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) aceptó analizar la demanda realizada por organismos nacionales contra el Estado para prohibir el uso de pistolas eléctricas Taser en el país, tras los pedidos de Mauricio Macri para adquirir las armas en la Ciudad de Buenos Aires, y, recientemente, para la Fuerza de Paz Cruz del Sur, tal como reveló ayer Economía Política.

La petición había sido realizada ante la CIDH el pasado 30 de agosto, cuando Adolfo Pérez Esquivel, junto a otras organizaciones de Derechos Humanos de la región. La respuesta de la Comisión llegó el viernes 31 de marzo: "En nombre de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos acuso recibo de su comunicación, mediante la cual se presenta una denuncia contra Argentina", expresó en la nota, que lleva la firma del brasilero Pablo Abrao.

De todas formas, esto no implica que el caso vaya a escalar a la Corte Interamericana, aunque sí garantiza que la denuncia será tratada, al tiempo que aclara que aún se encuentra "en estudio conforme a las normas reglamentarias vigentes".

Las organizaciones se habían presentado en 2010 ante la Justicia nacional, y ya contaban con dos fallos a favor en primera y segunda instancia, en donde se consideraba que la compra de Taser para la Ciudad gobernada en aquel entonces por el hoy presidente Mauricio Macri "causaba una lesión a una pluralidad relevante de derechos individuales" y que "en nada impedía a la Metropolitana el ejercicio de sus funciones de seguridad, ya que se utilizaban actualmente otro tipo de armas".

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Tras ello, Macri desistió de la compra de pistolas, pese a contar con un fallo del Tribunal Superior de Justicia de la Ciudad que le daba la derecha al afirmar que la acción de amparo era "prematura" y no demostraba la existencia de un daño concreto.

Pero tras el desembarco del ex jefe de gobierno porteño a Casa Rosada, la insistencia con las Taser se repitió: este domingo Economía Política reveló que dentro del pedido de equipamiento solicitado por el país a Estados Unidos también se incluían unas 20 pistolas de electrochoque de 50.000 voltios, consideradas por Naciones Unidas como un "arma de tortura", para reforzar en material militar a Cruz del Sur, la fuerza de Paz que Argentina comparte con Chile.

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Capaces de generar 19 contracciones por segundo en los músculos y letalmente peligrosas para personas con problemas cardíacos o motrices, las pistolas Taser provocaron, solo en los últimos 13 años, más de 500 muertes en los Estados Unidos de América y generaron el rechazo de las Naciones Unidas, que en 2014 alentaron a los países miembro a desechar este tipo de compras.

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