Unos 500 efectivos de Infantería de la Policía bonaerense rodearon la planta de la empresa química Carboclor, que en la última semana despidió a 130 trabajadores por el cierre de su producción. Sin embargo, la orden del desalojo del fiscal Alejandro Irigoyen fue detenida por el gobierno nacional ante la masiva presencia de trabajadores en apoyo de los echados.

"Hicieron dos cordones de Infantería para rodear la planta. El primero impedía el paso de los despedidos, el otro buscaba que no se acerquen trabajadores de otros gremios que buscaban apoyo", afirmó a El Destape, Oscar Casco, secretario gremial del sindicato de Petroquímicos.

Los despedidos acampan hace más de 10 días en la puerta de la planta en reclamo del pago total de las indemnizaciones al denunciar que "no se cumple la ley".

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Carboclor cerró el 30 de mayo dos plantas con el argumento de que atraviesa por una "grave situación financiera", hecho que provocó alrededor de 150 operarios despedidos. El cierre definitivo de la planta fue confirmado por la responsable de Relaciones con el Mercado, Mariana Trentin, en un comunicado enviado a la Comisión Nacional de Valores (CNV).

Carboclor es una de las empresas químicas afectadas por la apertura de importanciones. En la zona de Zárate ya cerraron dos plantas de Atanor (Munro y Baradero), Quipro y Lanxess.

El Destape mostró que por el cierre de empresas químicas, en total los despedidos son más de 600.

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