Eduardo Feinmann excedió el límite al acusar a su colega, Romina Mangel de llorar cuando un pobre tiene hambre y no cuando un menor asesina a un bebé. Todo fue en medio de un tape sobre el hambre en las villas que conmovió a la periodista y no al conductor.

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La conductora de Radio Nacional se largó a llorar con el informe: "Cuando vos decís ¡Qué desconectados!, yo se lo que siento cuando mis hijas me piden cosas superfluas que no puedo comprar y se lo que me duele decirles que no. No puedo siquiera imaginar que me pidan algo para comer y no poder dárselo".

Mangel debió ponerle los punto, luego de que Feinmann afirmara: "No te vi llorar así por el chiquito muerto", a lo que le respondió que era un desubicado. Incluso pidió a Alejandro Fantino que como conductor intercediera y lo ubicara.