La periodista Cristina Pérez estuvo presente en la gira de Mauricio Macri por Estados Unidos y pasó un mal momento con el presidente norteamericano.

Así lo contó en su página web: "La diplomacia de los limones se anotó su primer logro: ayer el Departamento de Agricultura de los EEUU oficializó que desde el 26 de mayo se permitirán las importaciones de limones argentinos, que reingresarán a ese mercado luego de 16 años. Pero la historia de cómo se destrabó el envío de cítricos frescos reservaba otra sorpresa. Al confirmar la disposición norteamericana, el ministro de Producción Francisco Cabrera reveló que la decisión de Donald Trump estuvo relacionada a la pregunta que le realizamos en pleno Salón Oval de la Casa Blanca, enviados por Telefe Noticias", arranca su relato.

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Y ahí fue cuando se ofuscó Donald Trump: "Allí, mientras el Presidente de los EEUU elogiaba a su par argentino, destacando la amistad que los unía y exaltando sus condiciones como “gran líder que ama a su país y su gente”, me surgió testear semejante grandilocuencia: “Si realmente es tan amigo, Señor Presidente, ¿usted piensa permitir que ingresen los limones argentinos a su país? Son muy buenos. La gente lo amará si lo hace”, le pregunté. Contra todo lo esperado, Trump se manifestó como un experto conocedor del “gran, gran negocio de los limones” y expresó que tenían “disposición favorable” para considerar el tema. Obviamente, no era un espacio de conferencia de prensa y la posibilidad de preguntar dependía del atrevimiento de todos los que estabamos presentes. “¡Sólo diga que sí!” atiné a decirle. Como nos separaba cierta distancia tuve que elevar la voz para poder ser escuchada. Los colegas presentes también le preguntarían sobre Venezuela, el NAFTA y yo misma una vez más lo consultaría sobre una escalada bélica con Corea del Norte a la que respondió: “Veremos qué pasa”".

Pérez continuó su relato: "Pero al parecer, según relató el ministro Cabrera, la cuestión de los limones no quedó ahí. Al entrar a la Cabinet Room o Sala de Gabinete, el mandatario de los EEUU preguntó a los presentes “¿Por qué una lady hablaba sobre limones en el Salón Oval?”. Si acaso Trump, como sugiere esta versión, no tenía idea del tema de las importaciones, lo había disimulado muy bien. Fue entonces cuando Cabrera le explicó que la cuestión tenía “mucho tiempo de arrastre”, “poco efecto económico” para ambos países y, por diversos motivos, representaba un alto valor simbólico para la Argentina. En ese momento, Trump miró a su secretario de comercio Wilbur Ross, y le dijo: “Wilbur, soluciona este tema”".

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