Una mujer desempleada de Trenque Lauquen brindó un desgarrador testimonio a un medio local. Se llama Gladys Carini y confesó en medio de la crisis económica del país: "Decidí vender un riñón para darle de comer a mis hijos"

Gladys pide trabajar. La nota fue realizada en la redacción del diario La Opinión de esa localidad bonaerense para contar la desesperante situación personal que se encuentra atravesando.

"Me quedé sin empleo en 2014 y la pasé muy mal. Estuve sin empleo desde ahí. El año pasado tuve un accidente tras el cual estuve cinco meses sin caminar. Soy viuda, tengo cinco hijos, vivo sólo de una pensión de mi marido, que era bombero, y esta situación me llevó a meterme en créditos, tengo deudas, la estoy pasando muy mal”, afirmó con dolor.

Luego, al borde del llanto (según relató el diario), Carini contó que se acercó al Municipio (hoy conducido por el intendente de Cambiemos Miguel Ángel Fernández) cuando asumió Mauricio Macri pero no tuvo respuestas.

"Planteé la situación, el intendente me recibió el 7 de noviembre de 2016, me dijo que está saturado de empleados municipales, que no me cerraba las puertas pero que en ese momento no me podía dar nada. Volví a hablar una vez más, hablé con Román Larrubia, Miguel Sainz Ajá, últimamente pedí una entrevista con el Dr. Marchabalo pero aún no me recibió", afirmó.

"La desesperación es terrible. Necesito que me devuelvan el empleo que me arrebataron pero nadie me escucha. Yo no le voy a robar nada a nadie, ni le voy a pedir nada a nadie, ni le voy a aceptar nada a nadie”, dijo.

Luego reveló su plan para sobrevivir en medio del tarifazo y la inflación debido a las políticas económicas del gobierno de Cambiemos. "Tomé la decisión de vender un riñón para poder sacar adelante a mi familia, darle de comer a mis hijos y arreglar mi vivienda, que está muy deteriorada, la desesperación es tan grande que mi cabeza va a mil por hora y antes de cometer una locura decido hacer esto porque si yo no lucho por eso nadie lo va a hacer. Puede ser que con esta decisión Dios me castigue y me deje a mitad de camino pero si voy a morir, voy a morir intentando. Yo no pido nada más que me reintegren mi trabajo, yo no quiero que nadie me regale nada. Quiero trabajar”, manifestó con dolor.

Sobre la decisión de vender un riñón, Gladys expresó: "Las críticas serán muchas pero por mis hijos yo doy la vida y no encuentro otra salida. Siento que no tengo oportunidad. No soy joven, tengo 43 años, y si en un currículum van anexado cinco chicos no es fácil, entonces mi decisión fue ésta”, cerró.