El gobierno de Mauricio Macri publicó en el Boletín Oficial un nuevo protocolo de detención para personas del colectivo LGTB, bajo la órbita del Ministerio de Seguridad, a cargo de Patricia Bullrich.

La resolución 1149/2017 presenta El Protocolo General de Actuación de Registros Personales y Detención para Personas Pertenecientes al Colectivo L.G.B.T., que viene a reemplazar al de 2011, aprobado antes de la promulgación de la ley de Identidad de Género. La disposición establece el procedimiento que deben llevar a cabo las Fuerzas Policiales y de Seguridad Federales a la hora de detener y registrar a gays, lesbianas, bisexuales y trans.

A pocas horas de su difusión, distintas organizaciones y partidos políticos salieron a repudiar la incorporación de los nuevos puntos. Desde La Federación Argentina de Lesbianas, Gays, Bisexuales y Trans (FALGTB) lanzaron un comunicado expresando su preocupación.

La titular del Instituto contra la Discriminación de la Defensoría del Pueblo en CABA, María Rachid, se muestra en contra de la implementación del nuevo protocolo, puesto que carece de perspectiva de diversidad de género. Esta ausencia es el resultado de que ninguna de las más de 100 organizaciones que forman parte de la FALGTB fueron convocadas para la redacción del mismo, a diferencia del que estaba en vigencia, del año 2011, en el que si participaron.

Uno de los párrafos más llamativos se encuentra en el Anexo I, en el punto “Generalidad”, donde se establece que "la ejecución de la medida deberá ser realizada por personal femenino". Para Rachid, es incomprensible que hombres trans, gays y bisexuales sean detenidos por una mujer: “Que una mujer requise a un hombre trans podría ser violatorio de la ley de identidad de género. No son necesarias las distinciones de género a la hora de intervenir”.

En el mismo Anexo, el párrafo 4 determina que “queda totalmente prohibido todo acto por el cual se inflija intencionadamente a una persona dolores o sufrimientos graves, sean físicos o mentales, con el fin de obtener de ella o de un tercero información o una confesión”. Desde la FALGTB, ponen el acento en que esa disposición da lugar a habilitar dolores leves y moderados.

Al interior del país, distintas provincias ya mostraron su postura en contra de una posible implementación. Santa Fe y Chubut ya anunciaron que no lo considerarán, mientras que Santa Cruz y San Luis están evaluando seguir el mismo camino.

El 18 de noviembre se celebrará la XXVI Marcha del Orgullo en Buenos Aires. La consigna central, justamente, tiene que ver con la violencia institucional, con el lema “Basta de femicidios a travestis, transexuales y transgéneros. Basta de violencia institucional. Orgullo para defender los derechos conquistados”. En reuniones llevadas a cabo esta semana, se decidió incluir una mención al protocolo.

“Es una provocación política que saquen el protocolo unos días antes de la marcha del orgullo”, manifestó Vilma Ripoll, dirigente del MST. Asimismo, remarcó que el cambio político actual profundiza la situación de vulnerabilidad de integrantes de la comunidad: “Se había avanzado mucho en relación a la identidad de género. Con el protocolo la comunidad queda a merced de Fuerzas de Seguridad que maltratan”.

En la misma línea, el bloque del Frente Para la Victoria en CABA mostró su desacuerdo con el protocolo. Para el legislador Pablo Ferreyra, este tipo de prácticas se vienen dando hace un tiempo. El hecho de que la Policía de la Ciudad detuviera a dos mujeres por besarse es prueba de ello.

“Lo que nos preocupa de este protocolo es que presenta como usual algo que debe ser excepcional. De esa manera intentan legalizar el abuso de la fuerza policial sobre uno de los colectivos más perseguidos y criminalizados; en especial contra las travestis y mujeres trans, quienes sufren la violencia institucional sistemáticamente”, estableció el legislador del FPV.

Desde la Defensoría del Pueblo, la propia María Rachid destaca que no se niegan a abrir un debate, pero que el problema con el actual protoclo es que está elaborado desde el desconocimiento y la ignorancia en temas de diversidad sexual.

“El nuevo protocolo agrega párrafos realmente preocupantes, que tienen que ver con los Derechos Humanos y con el respeto a la identidad de género”, finalizó Rachid.

En esta nota