Fue otra mala semana para el sector laboral en la Argentina. Por el cierre de empresas y la reducción de personal, 530 familias quedaron sin sustento.

Todo comenzó el lunes con el cierre de la textil riojana VF que comunicó la suspensión de sus 105 empleados. “La empresa quiere cerrar porque se van de Argentina por la falta de ventas. Dicen tener dos galpones completos con mercadería, hasta el año 2018”, contó Nicolás Farías, delegado de FONIVA en la fábrica.

El martes, los trabajadores de la empresa de indumentaria Chocolate se encontraron con las puertas de la fábrica cerradas. De acuerdo a una nota del diario Tiempo Argentino, a los 13 despedidos -algunos tenían más de 20 años de antigüedad- no les pagaron indemnización, ni liquidaciones y mucho menos aguinaldo.

Las malas noticias económicas también azotan al sur del país. Allí cerró la maderera neuquina Maderas al Mundo (MAM). La compañía informó de forma oficial que 50 trabajadores estaban despedidos y que el resto -42- estaban suspendidos.

A pocos kilómetro de MAM, ocurrió otra mala noticia: un numeroso grupo de gendarmes militarizó Tecpetro. El motivo era el anuncio de que la empresa despedirá a 300 trabajadores para aumentar sus ganancias en el yacimiento El Tordillo, en Chubut. El Sindicato de Petroleros Privados de la provincia rechazó el ajuste y denunció una connivencia del Gobierno nacional con la empresa de Paolo Rocca tras enterarse que al yacimiento habían llegado 220 gendarmes para proteger sus instalaciones.

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A la crisis de las industrias químicas se sumó esta semana fertilizantes Buffon SA. La empresa cerró sus puertas en la ciudad cordobesa de Río Tercero y dejó en la calle a 20 trabajadores que no esperaban la noticia. De acuerdo al relato del portal local Tribuna Digital, los obreros reclaman la reapertura de las fuentes de trabajo, que fue clausurada por un proceso de quiebra decretado por la Justicia local.

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