Mauricio Macri fue escrachado con insultos y abucheos por manifestantes cuando salía de la iglesia del Santísimo Sacramento en Tandil, donde pasa la Semana Santa con su familia.

Macri había llegado a la iglesia en compañía de su hija más chica, Antonia. Las personas que lo increparon tenían carteles que pedían por la libertad de Milagro Sala y también en reclamo de la paritaria nacional docente.

"Macri pará la mano", decía otra de las pancartas que llevaban los vecinos que protagonizaron el episodio.

El Presidente se encuentra de vacaciones. Desde que asumió ya lleva 64 días descanso en sólo 16 meses.

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