Los trabajadores del pueblo de Charlone marcharon al centro de la localidad en pedido de que no cierre la planta de Sancor, principal fuente de empleo del lugar. La comunidad, además, está acorralada por las inundaciones que hicieron que cierren tambos de la zona y que acabaron con la siembra.

"Acá somos 1300 habitantes y 80 familias vivimos de Sancor que nos da trabajo. Con el cierre de la planta perderíamos nuestro sustento. No queremos ser trasladados, porque sabemos la situación en las otras localidades", explicó a El Destape Jorge Morales, delegado en Sancor.

La planta de Charlone tiene capacidad para procesar 125 mil litros de leche por día y es la única de Sancor que realiza el queso azul, una producción que -por tener hongos- no puede mezclarse con otros derivados.

"Nos llama la atención el cierre, porque somos una de las pocas plantas que tiene buen abastecimiento de leche y a bajo costo. Acá los productores nos la traen directamente en auto", afirmó.

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Charlone -al límite entre Córdoba y Buenos Aires- se desarrolló gracias al trabajo de la compañía láctea. Los pobladores viven por las ganancias que entrega la empresa. El cierre de la planta significaría no sólo la pérdida de 80 puestos de trabajo, si no también la caída de las ventas de los comercios de la zona y el desempleo de los camioneros que transportan los productos elaborados.

Hasta el momento, Sancor cerró cuatro plantas y cesanteó a 500 trabajadores. Además presentó un "plan de reestructuración" en que propuso al ministerio de Trabajo despedir a 1000 empleados para conseguir inversiones y poder desarrollarse.

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