Las mujeres argentinas ganan en promedio un 27,2% menos que los hombres, según datos de la Organización Internacional del Trabajo (OIT). Como indica un informe realizado por las economistas Mercedes D'Alessandro y Magalí Brosio, al enfocarse en los trabajadores menos capacitados - sector que ya se caracteriza por los salarios bajos - las mujeres reciben en promedio remuneraciones 47% menores que a los de sus pares varones.

"En algunos casos cuando la capacitación aumenta, la brecha disminuye, pero esto no es lineal: en nuestro país, por ejemplo, solo el 7% de los altos cargos ejecutivos (CEO) en empresas están ocupados por mujeres y aquí la brecha salarial asciende a más de 40%", explicaron las economistas.

Quienes se oponen al planteo sostienen que la diferencia de promedios entre lo que ganan mujeres y varones no se debe a que las primeras son discriminadas, sino simplemente a que estas trabajan menos horas y en sectores peor pagos. "Quienes mantienen esta postura parecen olvidar o desestimar que las mujeres parten de una inequitativa distribución del trabajo doméstico no remunerado, que tiene un gran peso en el porqué muchas veces terminamos dedicando menos horas al trabajo fuera del hogar", responden D'Alessandro y Brosio.

En Argentina, según el INDEC, las mujeres destinan casi el doble de tiempo que los varones a las tareas domésticas no remuneradas. A su vez, casi el 90% de las mujeres realizan estas labores mientras que de los hombres la participación apenas supera el 50%.

El instituto de estadísticas oficial además reconoce que el sueldo mediano de los hombres llegó en octubre del año pasado a $ 6.000, mientras que el de las mujeres se mantuvo en $ 4.000 desde principios de año y no llegó ni a empatar el salario mínimo vital y móvil. De esta forma, los ingresos medianos femeninos comenzaron 2014 un 20% por debajo de los masculinos y estiraron la diferencia al 33% en el tercer trimestre, cifra que implicó la mayor distancia desde 2011.

Además, cierta parte de la brecha salarial no parece tener origen ni en una menor cantidad de horas de trabajo ni en la participación en sectores económicos peor pagos. De acuerdo a la OIT, las diferencias en características observables de cada trabajador o trabajadora (factores como educación, experiencia laboral, sector económico, región, intensidad laboral y ocupación) sólo explican un 46,3% de la brecha de ingresos entre mujeres y varones (brecha explicable).

El último Informe Mundial sobre Salarios 2014/2015 de la OIT, le da un peso fundamental a la subestimación del trabajo de las mujeres y la segregación sexual que las canaliza hacia puestos de menor valor agregado. Además, también tienen peso la estructura de salarios del país (que puede estar construida con foco en trabajadores de sectores dominados por hombres), la visión de las mujeres como personas económicamente dependientes, y la idea de que se encuentran en sectores no organizados o no representados en sindicatos.

De la brecha en Argentina, sólo 12,6% se puede explicar por elementos que corresponden al mercado de trabajo. En el caso de Chile solamente un 1% de la brecha es atribuible a estos factores medibles y el resto (brecha no explicable) cae en "el machismo, sexismo, prejuicios, factores culturales, dinámicas laborales que excluyen a las mujeres, derechos inequitativos, etc". Si todo esto desapareciera en ese país, las mujeres y hombres deberían ganar lo mismo. Algo similar sucede en Brasil, donde incluso deberían terminar ganando más que los varones.

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