Argentina: Maradona, Messi, asado y cuero. Los productos provenientes de la actividad ganadera son un símbolo de la economía nacional, pero los nuevos tiempos no parecen estar a tono con la historia y muestran un crecimiento abrupto de la importación de marroquinería en este 2017.

Los datos de la Cámara Industrial de las Manufacturas del Cuero y Afines (CIMA) son elocuentes: medido en cantidades, la importación de productos de cuero terminados se incrementó un 47,5% en los primeros cuatro meses del 2017, en comparación con el mismo período de 2016.

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Esto significa que ingresaron 4,3 millones más de zapatos, cinturones, carteras y otro tipo de productos fabricados con la piel de la vaca. Todo, en un contexto de restricción del consumo que, según estimaciones de la entidad, costaron mil puestos de trabajo y el cierre de 39 talleres y fábricas en el último año.

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Otro dato enciende la alarma entre los productores: a pesar de que las cantidades subieron casi un 50%, el gasto en importaciones para este rubro subió "solo" un 12%. Es decir: se importa más y más barato, lo que pone más en riesgo a la producción y mercado local.

“La suba de importaciones no hizo que bajaran los precios en las vidrieras, sino que lo que sucedió fue que se incrementaron las ganancias de los importadores y las cadenas de comercialización”, enfatizó el titular de CIMA, Ariel Aguilar.

En la cadena internacional de retail Fallabella, por ejemplo, los zapatos de vestir de hombre oscilan entre los 2 mil y los 3 mil pesos el par, un rango similar que las botas de mujer. Por la página Mercado Libre se pueden observar una campera marca Prune de mujer a 5.900 pesos y una para hombre marca Etiqueta Negra a $15 mil.