Los debates periodísticos sobre los candidatos que representarán a las distintas fuerzas políticas el año próximo se enfocan en nombres y tácticas electorales sin discutir, por ahora, la cuestión de fondo: tendrá el gobierno de Mauricio Macri el aval en las urnas para profundizar las políticas que viene aplicando o la sociedad le pondrá un freno al ajuste económico y social que se instauró hace ya casi un año en la Argentina.

Los empresarios argentinos dieron muestras de preocupación sobre el futuro de las actuales políticas económicas durante el Coloquio de Idea realizado en la ciudad de Mar del Plata.

¿Invertirán en el país si la sociedad ratifica el rumbo que eligió el año pasado votando a la alianza Cambiemos, pero que ganó las elecciones diciendo cosas contrarias a las que hizo cuando asumió el poder? Es que recién ahí sabrán si Mauricio Macri tiene perspectivas de instalar y profundizar las actuales políticas económicas por seis años más. Nadie invierte por dos años en otra cosa que no sea la especulación financiera. Los funcionarios macristas lo saben.

Los más de 200 mil despedidos (oficiales) desde que asumió el actual gobierno, el cierre de empresas y los incumplimientos de las promesas de campaña generan al poco tiempo de dejar el poder una gran oportunidad para la oposición política. El peronismo arranca con ventaja, ya que dejó el poder en la nación y en la provincia de Buenos Aires, pero se quedó con el valor de la palabra al ser la fuerza política que anunció el ajuste que vendría.

Un triunfo de la alianza cambiemos el año próximo permitirá al gobierno institucionalizar el ajuste. Se leerá como un triunfo electoral nacional, si consigue ganar la provincia de Buenos Aires.

Es ahí que avanzará con la agenda clásica de los gobiernos conservadores y antipopulares. La suba de la edad jubilatoria 5 años, el cobro de aranceles en las universidades públicas, una nueva ley laboral para flexibilizar los derechos de los trabajadores, permitir el ingreso de capital privado a empresas públicas como YPF y Aerolíneas, vender el porcentaje de las acciones de empresas privadas que posee la ANSES, etc.
Esta segunda etapa del ajuste necesitará la contención social de las protestas que generará. Se promocionará como un plan de lucha contra la inseguridad en la que no descartarán el uso de fuerzas militares para el control de la sociedad civil. Un gobierno de bomberos piromaníacos.

(*) Carlos Gianella es licenciado en Comunicación Audiovisual y ex subsecretario de comunicación de la provincia de Buenos Aires.