Un año atrás, los políticos en el mundo buscaron sus nombres en el listado de los Panamá Papers. Luego de juicios, renuncias, cuestionamientos de las reglas del sistema financiero en todo el globo, el Gobierno argentino optó por desinflar de a poco la causa penal contra el presidente, Mauricio Macri, al punto de congelarla.

A los días de revelado el escándalo por parte del Consorcio Internacional de Periodistas de Investigación (ICIJ), el diputado del FPV Darío Martínez presentó una denuncia penal y una decena de ampliaciones con información vital.

Al recibir la causa, el juez Sebastián Casanello y el fiscal Federico Delgado se pusieron la investigación en los hombros para investigar si el jefe de Estado evadió el pago de tributos y lavó dinero con las más de 50 offshores a las que está vinculado.

Con aportes requeridos por los letrados, El Destape proveyó una porción de esas sociedades en guaridas fiscales y documentación que muestra el lavado de dinero de U$S 9,3 millones a través de múltiples empresas (de Bahamas, Brasil y Argentina), pero todas pertenecientes a la familia Macri.

La misma AFIP le presentó al Juzgado 7 un cronograma de entrega de información sobre el Presidente y su padre, Francesco “Franco” Macri. Tanto el Presidente como su padre, junto a empleados e intermediarios, están imputados.

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Pero a pesar del ímpetu con el que comenzó la causa penal que intenta dilucidar si el mandatario cometió delitos, el aniversario de los Papeles de Panamá encuentra a la investigación parada.

Fuentes judiciales explicaron a este medio que la demora en la respuesta de los exhortos dilata los tiempos procesales. El principal obstáculo radica en el escaso interés de la Cancillería, a cargo de Susana Malcorra, en que Brasil levante el secreto bancario, que Inglaterra conteste los pedidos de datos, y que Bahamas y Panamá brinden documentos completos.

Hoy día, la causa que tiene más posibilidades de avanzar resulta una que no depende de la voluntad de los funcionarios argentinos. En diciembre, una fiscalía alemana reportó movimientos sospechosos de cuentas y offshores Gianfranco y Mariano Macri, dos hermanos de Mauricio. En concreto se trató de BF Corporation SA y EQT SA, con cuentas en el UBS Deutschland.

A través de la Interpol, los papeles le llegaron a la Procuración de Criminalidad Económica y Lavado de Activos (PROCELAC), quien se la remitió a Casanello y Delgado, que ya investigaban a la familia Macri en la causa principal. Pese a haberse iniciado más tarde, la proactividad de Alemania puede llevar a resultados antes que los que dependen de la lentitud del Poder Ejecutivo en manos de Cambiemos.

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