La aclamada serie estadounidense producida y transmitida por Amazon Prime vuelve este 22 de septiembre con su cuarta temporada, no sin antes anunciar que ya han renovado contrato para una quinta. En Argentina, Transparent no es lo suficientemente conocida (o deberíamos decir, lo necesariamente conocida) por el gran público, así que te acercamos 5 motivos de peso por los que deberías estar siguiendo muy de cerca las aventuras de la familia Pffeferman. No sé, vos fijate.

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La familia Pffeferman

En cualquiera de las sinopsis que circulan por internet, Transparent es estúpidamente simplificada a la historia de un anciano padre de familia que descubre que en realidad es una mujer y a partir de ese momento comienza su inmersión en lo que llaman “el mundo trans”. Del conjunto de errores en los que incurre esa descripción, el peor es el de reducir una trama plena de personajes singulares y absolutamente conectados al recorrido de uno solo. La historia que cuenta de Transparent es, en efecto, la de ese académico rico y judío llamado Mort que asume su condición de mujer y comienza a transicionar hacia Maura, pero sobre todo es la historia de cómo esa decisión impacta en su extrovertida mujer, Shelly, y en sus tres hijos: el sensible y confundido Josh, la joven e irreverente Ali, y la errática y divertidísima Sarah. Para decirlo de una vez: Transparent no es la historia de una persona trans, es la historia de una familia que, gracias a la transición de uno de sus miembros, empieza a transicionar hacia otra cosa. Todavía no sabemos bien hacia qué.

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Transparencia narrativa

Entre otras frutillas del postre, el título de la serie no podría ser mejor. Por muchas razones, pero sobre todo por dos. La primera es la obvia: si dividimos la palabra, obtenemos “trans”, palabra que se asocia de forma amplia a la diversidad y a la libertad sexuales, y “parent”, que en inglés significa “familiar” (como verán, ya desde aquí lo “trans” conecta con el conjunto de la familia). La segunda razón por la que el título es inmejorable es porque la palabra que forma no solo refiere al sinceramiento de Maura, si no a la transparencia como principio constructivo tanto para la trama. Muchas narraciones abordan el tema de la identidad desde el concepto de secreto o de doble vida, como el melodrama clásico, la telenovela o el policial. Transparent se aleja de los caminos conocidos desde el primer capítulo, porque lo que propone es distinto: recorrer junto a Maura y el resto de los personajes sus procesos de cambio. Plantear las incertidumbres sobre quiénes somos y qué queremos ser no como ecuaciones si no como procesos implica leer las identidades no como estructuras fijas si no como conjuntos heterogéneos, fluctuantes y desconocidos, sometidos a un constante trabajo de limitación, apertura y tanteo. La verdad no radica en ser uno u otro, si no en investigarse a uno mismo y a los otros desde la mayor honestidad posible. Esa investigación constante es a lo que asistimos los espectadores de Transparent.

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Los personajes llevan la trama, y no al revés

Esa transparencia radicalmente original en el tratamiento narrativo también establece una cierta manera de contar los personajes. No estamos afirmando que los personajes sean sinceros, buenos, inocentes o libres. Por el contrario, Maura es egoísta, avasalladora, por momentos soberbia y cínica. Ali es negadora y desagradecida, Josh es torpe y muchas veces cobarde, Sarah nunca puede controlarse, y Shelly… Shelly es insoportable. No, la transparencia no es un rasgo de los personajes si no de la mirada que los construye (un guión sin concesiones) y de la mirada que les da vida (unas actuaciones absolutamente comprometidas). Existe en Transparent un contrato de base con el espectador: esos personajes se mostrarán en todas sus facetas, con todos sus matices, sin que espectaculares giros de trama o idealizaciones artificiales vengan a escamotear sus sensibilidades y conflictos. El día que ese pacto se rompa, la serie dejará de existir, aunque se siga produciendo.

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Nada es color de rosa

La transición de Maura es personal y familiar, pero, al mismo tiempo y con igual urgencia, social y política. Esta contemporaneidad con un tema que es agenda en muchos países del mundo (hablamos en particular de la visibilidad trans y, en general, de la diversidad sexual) podría hacer que una serie como esta cayera con facilidad en un tratamiento políticamente correcto. Lo extraordinario es que Transparent no solo evade las delicadezas en este sentido, si no que expone las complejidades que atraviesan a las mal llamadas minorías y afirma posturas críticas frente a ellas. Un ejemplo claro es el memorable capítulo en el que Maura va con sus hijas a un campamento feminista y es humillada por algunas mujeres lesbianas debido a que “no es una mujer”. En el mismo campamento se topa con travestis que, con orgullo viril, se vanaglorian de “seguir siendo machos”. Otro buen ejemplo es cuando Josh se da cuenta de que, aunque su padre siga vivo, él lo está duelando: Mort, aunque no lo parezca, ya no está más. Así las cosas, nada es fàcil. A Josh ni siquiera le resulta sencillo relacionarse con la bellísima Shea, la amiga trans de su padre por la que atracción y a quien (¿sin querer?) termina agrediendo. Y con mucha bajeza.

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Agotar el amor

Bueno. Si todavía no te convencimos, vamos a decirte algo muy serio. Puestos a definir sobre qué habla Transparent, diríamos que habla sobre el amor. Qué fácil, dirán ustedes, todas las series y películas hablan sobre el amor. Bueno, pero esta serie habla sobre el amor forzado a sus máximas tensiones. ¿Qué hace Shelly, la esposa de Mort, cuando su marido se transforma en Maura? ¿Qué hace el marido y padre de los hijos de Sarah cuando se entera que fue engañado con una mujer? ¿Qué hace Josh cuando se entera de que, de su aventura adolescente con la matrona que lo cuidaba, nació un hijo del que no sabía nada y que ahora lo dobla en estatura? Y eso que estamos dejando de lado a una buena cantidad de interesantísimos y cruciales personajes secundarios. Porque en Transparent, queridos lectores, hay una voluntad: la de agotar narrativamente la diversidad de los conflictos amorosos. No se trata de que la serie, efectivamente, logre agotarlas. Se trata de una búsqueda constante. O mejor dicho, de una decisión de fondo.

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